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martes, 19 abril 2005

Bundesbank -Banco Central- y Schoreder

Una de las más notables características del Bundesbank es su independencia. Esa capacidad de decidir por sí solo y sin influencia gubernamental cuál es la política más acertada. Después de la experiencia sufrida durante la República de Weimar, en que se hechó a andar la máquina impresora de dinero y, con ello -debido al aumento de la masa monetaria- se produjo una terrible inflación que ha quedado para siempre grabada en la memoria colectiva del pueblo alemán, los Padres -y la Madre- de la Carta Fundamental de 1949 decidieron otorgar al Banco Central toda la independencia y autonomía que les fue posible.

Pues bien, la actual directiva del Bundesbank se ha tomado tan en serio su independencia que, en muchos aspectos, se está convirtiendo en una especie de consciencia del gobierno federal, por cierto, sólo en el plano económico. Tal actitud ha molestado terriblemente al Canciller Schroeder, quien ya desde hace meses planeaba una cena de trabajo con la directiva bancaria. Hoy, al parecer, tendrá lugar la ansiada cita, según informa la prensa y reconoce en vocero del gobierno. A ella asistirán el Presidente del Banco Central, Axel Weber y su vicepresidente Jürgen Stark.

Schroeder se queja: no hay ningún otro banco en Europa que tenga un curso confrontacional tan claro como el Bundesbank. Que critique tanto al gobierno y tome tan poco en cuenta la opinión del ministro de finanzas. Esto hay que cambiarlo.

Por su parte, los ejecutivos bancarios también llevan sus peticiones al gobierno. Como consecuencia del avance en la mecanización de la imprenta (impresión de billetes) y de medidas de outsorcing pretenden eliminar 1.100 puestos de trabajo (corresponde a reducir un 30% de los empleados hasta el 2007), a lo que el gobierno se niega, considerando el altísimo desempleo que ha superado la marca histórica de los cinco millones de personas sin trabajo de la República de Weimar.

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