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martes, 19 abril 2005

Cornelia Funke o nadie es profeta en su propia tierra

La revista Time (http://www.time.com/time) acaba de publicar la lista de las cien personas más influyentes del mundo (the 100 most influential people in the world today), evidentemente que desde la perspectiva estadounidense. La predilección de los norteamericanos por los rankings los lleva a confeccionar con frecuencia este tipo de listados. Los rankigs son, hasta cierto punto, una competencia, y me recuerdan el sistema de puntuación -tan propio de la educación anglosajona- que hemos conocido muy de cerca a través de Harry Potter.

Tres alemanes figuran en la lista y de ellos, sólo una de las personalidades vive -hasta ahora- en Alemania. La lista está dividida en cinco ítems. En Leaders & Revolutionaries, aparece el Cardenal Ratzinger, procedente de la "colorida Baviera" (como él mismo la llamara) en el N° 15. En Heroes & Icons, el corredor de Fórmula 1 Michael Schumacher ocupa el puesto N° 16. Ratzinger y Schumacher viven en Italia... supongo que el cardenal Ratzinger vive en el Vaticano.

En Artists & Entertainers, encontramos a la tercera personalidad alemana, se trata de Cornelia Funke escritora de literatura infantil y juvenil, que la prensa estadounidense ha denominado "la Joanne Rowling alemana". Cornelia vive en el puerto de Hamburgo; sin embargo, ella misma ha anunciado que se trasladará, con su familia, a Los Ángeles, atraída no sólo por el clima, el paisaje y la cordialidad de los californianos, sino debido a que algunas de sus obras serán llevadas a la pantalla grande. A sus hijos -continúa nuestra autora- les viene bien aprender otro idioma y vivir, por un tiempo, en otra cultura, tan diferente a la europea.

Funke se encuentra en el lugar N° 24 de Artists & Entertainers. Están ausentes de la lista los famosos del momento en Alemania, escritores como el Premio Nóbel Günter Grass, su archienemigo Martin Walser o Marcel Raich-Ranitzki. ¿Por qué? ¿Es que una autora de libros infantiles y juveniles es actualmente más influyente que escritores serios como los ya mencionados? Cornelia Funke explica que los libros para niños ejercen una enorme influencia, incluso mayor que la de libros para adultos, porque las impresiones que percibimos durante la infancia permanecen durante más tiempo en la memoria que aquellas que hemos tenido de mayores.

Señala "los alemanes tenemos una extraña relación con los niños, nos avergonzamos de todo aquello que nos pueda recordar al niño que hay dentro de nosotros". Por el contrario, en el ámbito anglosajón, una serie de obras clásicas y de gran influencia procede precisamente de la literatura infantil, como Dr. Doolitle, Peter Pan, El libro de la selva, El mago de Oz y otros muchos. Añade que en los países de habla inglesa, el límite entre uno y otro género de literatura es sumamente permeable.

Interrogada acerca de su éxito en los Estados Unidos, explica que no le fue fácil, pagó las primeras traducciones al inglés de su propio bolsillo. Una de las desventajas de los escritores alemanes -continúa- es que, en las principales editoriales del mundo, no se lee alemán, de manera que, aunque haya buenos autores de cuentos, es muy difícil que se den a conocer.

Por último, Cornelia Funcke tranquiliza a los padres, reconoce que su propio hijo prefiere el Skateboard y jugar con amigos antes que leer, pese a que su casa está llena de libros. Aconseja motivar a los niños a leer, leyéndoles o a través de los libros en discos compactos o cassettes. Llama a los profesores a leer en los colegios y a instalar bibliotecas escolares.