sábado, 30 abril 2005

Emigración alemana en los años 2004 - 2005

Se dice que, como consecuencia del invierno demográfico que vive Alemania y, en general, toda Europa, se está produciendo un fenómeno de despoblamiento. En efecto, pueblos enteros en regiones apartadas, lejos de las grandes ciudades pierden a sus habitantes: los unos mueren, los otros se van. Esto ocurre, sobre todo, en Alemania del Este. Curiosamente, las más dispuestas a emigrar son las mujeres, en consecuencia, en el Este de Alemania hay pueblos enteros desfeminizados, según nos informa jocosamente la prensa, con cierta frecuencia, no muy seguido, para que la noticia no nos aburra.

La otra cara de la medalla es que Alemania se ha convertido en el blanco de una fuerte inmigración, legal e ilegal, desde el Este de Europa, desde el Norte de África, desde el Kurdistán... La opinión pública se queja amargamente porque no hay trabajo para nosotros y nos llenamos de extranjeros. El affaire de las visas -que ha servido para que el otrora popular Joschka (Josef Martin) Fischer descendiera raudamente del N° 1 al 7° u 8° en las encuestas- no sería un tema tan importante si no mediara esta circunstancia.

Por otra parte, el gobierno federal se queja amargamente de que los mejores profesionales universitarios emigran al exterior. Cómo podía ser de otra forma, si actualmente, un 5% de las personas con título universitario está sin trabajo. Hace poco, un estudiante se quejaba pues el 40% de sus compañeros recién egresados, no encuentra empleo.

Lo que no sabíamos es dónde han ido a parar los ciudadanos alemanes que han abandonado el territorio alemán en busca de trabajo, mejores condiciones de vida o simplemente, de un mejor clima.

Las estadísticas entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas nada menos que de España arrojan luces significativas que permitirán despejar, al menos parcialmente, esta interrogante. En la pág. 4 del documento citado al final de este envío, aparece el listado de los extranjeros que residen en España, ordenado de mayor a menor. Pues bien, la lista la encabezan los marroquíes, con el 13,86% del total de extranjeros en el año 2.004 y una proyección del 13, 69% para el año en curso. Sigue Rumania, Colombia, Reino Unido (esto es, personas que han ingresado al suelo español con pasaporte UK), Argentina -debido a la crisis- y... ALEMANIA. Seguida de Bolivia, Italia, Bulgaria, China y Perú.

Los alemanes representaron, el año pasado, el 3,86% de la población extranjera en España. La proyección para el 2005 es unas décimas menor, llega al 3,57%. Pese a que el número de ciudadanos con pasaporte alemán aumentará de 117.250 a 131.900 personas.

Cabe hacer notar que el 8,4% de la población (empadronada) total de España, el 1° de enero de 2005, corresponde a extranjeros. Un año antes, la proporción de extranjeros alcanzaba los 7,02%. Un porcentaje bastante alto que se explica en parte, considerando que la península ibérica es puente geográfico entre África y Europa y, en parte, puente cultural entre América y Europa. Explicar qué hacen los chinos en España, es ya más difícil.

La proporción más alta de extanjeros se concentra en las Baleres, con un 15%. Le siguen Madrid, Murcia y Valencia, con un 12%. Esto me recuerda que, el verano pasado, después de la mudanza del campo a la ciudad, cuando pregunté por un pediatra donde llevar a los niños en el nuevo entorno geográfico, una amiga me dijo que había habido uno muy bueno (nótese la precisión de la forma verbal), donde ella llevaba a sus niños; agregó que había cerrado su consulta para irse a vivir a las Baleares. Al preguntar por su casa y el precio (amigos buscaban casa), me respondió que la había vendido en medio millón de euros. De ninguna manera pienso que todos los alemanes que emigran a España tengan una casa de medio millón de euros y se vayan a vivir a las Baleares, pero el médico, a quien no llegué a conocer no debe ser la excepción. Lamentablemente, el INE no da estadísticas acerca de la edad y fortuna de los inmigrantes alemanes.

Por su parte, en España ocurre un fenómeno curioso, pero fácilmente explicable: la proporción de mujeres es mayor en las nacionalidades iberoamericanas, según el documento del Instituto Nacional de Estadísticas de España, titulado Avance del Padrón Municipal a 1 de enero de 2005, cuyo subtítulo nos recuerda que los datos del año 2004 son definitivos; pero los del 2005, son provisionales como es lógico (pág. 5). En Alemania, ocurre algo similar, Rosita viene a limpiar los lunes; pero, como en Alemania somos más emancipados, Hernán también limpia, los jueves.

Marta Salazar

viernes, 29 abril 2005

La competencia perfecciona : creación de bibliotecas digitales

... si Google no hubiera anunciado la creación de esta nueva biblioteca, la Unión Europea no hubiera tomado esta iniciativa que, esperemos que se concrete.

La noticia está tomada de América Economía de hoy viernes. (Una revista excelente, cuya lectura recomiendo).

Viernes 29 de abril, 2005
Europa propone crear biblioteca digital y desafía a Google Print

(AméricaEconomía.com) Seis líderes de la UE y 19 bibliotecas nacionales de Europa firmaron una moción de apoyo a la propuesta de tener en internet las obras literarias más importantes de la cultura europea. Con este iniciativa, se pretende contrarrestar el proyecto de Google, que anunció la digitalización de 15 millones de libros a través de "Google Print".

La iniciativa es encabezada por dirigentes de Francia, Alemania, España, Italia, Hungría y Polonia, que han pedido a la Unión Europea (UE) la creación de una "biblioteca digital europea" que permita transmitir “el patrimonio cultural y científico de Europa en las redes informáticas mundiales". La propuesta figura en cartas enviadas al presidente de turno de la Unión Europea, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, y al de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Las misivas firmadas por los líderes de los seis países europeos señalan que “el patrimonio de las bibliotecas europeas tiene una riqueza y una diversidad sin par. Expresa el universalismo de un continente que, a lo largo de su historia, ha dialogado con el resto del mundo".

Los mandatarios advierten de que si ese patrimonio no es digitalizado y accesible en internet, corre el riesgo de "no ocupar mañana todo su lugar en la futura geografía de los conocimientos". Apoyándose en la digitalización ya emprendida por diversas bibliotecas europeas, se trata de crear de forma concertada "una biblioteca digital europea", es decir, el acceso de forma "amplia y organizada" a "nuestro patrimonio cultural y científico en las redes informáticas mundiales", explican los seis líderes.

“Los dirigentes de las bibliotecas nacionales abajo firmantes apoyan una iniciativa común de los dirigentes de Europa para una digitalización amplia y organizada de obras pertenecientes al patrimonio de nuestro continente", puede leerse en el texto. Además de las bibliotecas nacionales de España y Francia, rubrican el documento sus homologas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Lituania, Luxemburgo, Holanda, Polonia, República Checa, Eslovenia, Eslovaquia y Suecia.

"Un proyecto de este tipo supone a nivel de la Unión Europea una estrecha concertación de las ambiciones nacionales para definir la elección de las obras", señalan los firmantes. Ese plan necesita igualmente "el apoyo de las autoridades europeas para desarrollar un programa energético de investigación en el terreno de las técnicas que servirán a ese propósito", es decir, de un buscador europeo por Internet.

Por su parte la biblioteca nacional del Reino Unido aporta un "apoyo explícito a la iniciativa", pero no ha firmado la moción, mientras que la portuguesa ha dado su acuerdo escrito bajo reserva de validación del ministro de tutela. Chipre y Malta han dado su acuerdo oral y la postura de la letona aún no se conoce.

La idea de un buscador europeo en Internet surgió después de que Google, inventor del principal buscador de internet, anunciase el pasado diciembre su plan de poner en la red 15 millones de títulos, libres de derechos, procedentes de media docena de bibliotecas estadounidenses y de la de Universidad de Oxford.

Lord Weidenfeld, sobre Benedicto XVI. Relaciones entre cristianos y judíos.

Lord Weidenfeld (1), nos deleita hoy en Die Welt, con una columna acerca de lo que sigue siendo el tema del momento en la prensa alemana: el nuevo Papa.

Cuenta que escuchó hablar del joven sacerdote alemán, que -ya entonces- le fue descrito como uno de los cerebros más brillantes de la Iglesia, durante la Guerra de los seis días. Corría el año 1967. Quien le habló, por primera vez, del sobresaliente trabajo del profesor de teología Joseph Ratzinger fue el cardenal Tisserand, gran conocedor -al igual que nuestro autor- de los problemas del Medio Oriente.

Para situarnos en el mundo desde el cual escribe, Lord Weidenfeld se refiere a la situación de las universidades inglesas, donde florece la intolerancia y el antisemitismo. Evidentemente que esto no se puede generalizar; pero constituye una tendencia que, quienes vivimos en Europa, observamos con preocupación. El desacuerdo con la política del gobierno israelí, el antiamericanismo de los estudiantes que asocian a los EEUU con Israel, todo esto mezclado con los sentimientos antijudíos, impulsados, en parte, por los miles de estudiantes musulmanes y, en parte -Lord Weidenfeld es sincero- por algunos profesores judíos que intentan destacarse atacando al estado de Israel, constituye una combinación altamente explosiva. Por lo que se aprecia, el mundo universitario e intelectual británico se asemeja muy poco una taza de té con leche.

En este ambiente de intolerancia, no es de extrañar que también surjan ataques en contra del nuevo Papa -toda vez que él se ha posicionado como un defensor y un interlocutor del pueblo judío- desde una cierta prensa y que, además, empiece a circular una literatura barata y provocadora en su contra. Internet no es una excepción. Después de todo, es alemán y es católico, ambas cualidades, ya separadas son inaceptables; pero reunidas en una misma persona son son francamente intolerables y dignas del inicio de una guerra santa en su contra.

Lord Weidenfeld destaca que demuestra una inmensa pobreza intelectual que un sector de la prensa británica califique al nuevo Papa como Hitlerjunge o Rottweiler de Dios. Además, Ratzinger no tiene ni remotamente la estatura física de un Rottweiler personificado puesto que, a diferencia de Juan Pablo II, es de baja estatura.

Y esto nos recuerda lo señalado por otro inglés, Charles Moore, al que citamos en más de un envío anterior: alemanes y polacos son archienemigos históricos. Sin embargo, durante el último cuarto de siglo, nos hemos visto confrontados con algo verdaderamente sorprendente: un polaco -y uno que sufrió en carne propia la ocupación nazi- llama a un alemán a trabajar con él codo a codo en la viña del Señor. ¿Me pregunto qué hay de tan fascinante en el cristianismo? ¿Qué fuerza lleva a los enemigos de antaño a unirse y a apreciarse en esta forma? No será el famoso mandatum novum del mismo Jesucristo? Ese consabido y nunca bien conocido ni menos vivido: que os ameis unos a otros como yo os he amado.

Volviendo a nuestro tema y a nuestro Lord: quien admire la obra de Juan Pablo II debe necesariamente admirar a Benedicto XVI, pues es inmensa la influencia del Cardenal Ratzinger, en cada una de las encíclicas y cartas de su predecesor. A tanto llegó esta compenetración entre ambos -por sobre las diferencias no sólo físicas, sino también de carácter- que el periodista y escritor alemán Paul Badde ha señalado que, desde el domingo pasado, gobiernan dos papas en el Vaticano, Juan Pablo y Benedicto.

En cuanto al tema del nacional socialismo, Weidenfeld aclara que una familia que, durante el Tercer Reich, pese a ser el padre un simple policía, envía dos hijos (los únicos hijos varones) al seminario y éstos se ordenan sacerdotes católicos, es ya, por este solo hecho, muy valiente. Me pregunto cuántos de los que ahora lanzan no sólo la primera piedra, sino todas las que vienen después en contra de la familia Ratzinger tuvo o habría tenido un comportamiento más valeroso.

Retomando el tema con que iniciamos este envío, el Lord inglés pone de relieve que, antes y después de su elección, Benedicto XVI ha dado claras señales en contra de la intolerancia y del antisemitismo imperante en vastos sectores de la sociedad europea. Además, ha mostrado su colegialidad con los obispos de la Iglesia universal y su amplia disposición al diálogo y a la conciliación con el pueblo judío. No hay que olvidar, recalca Weidenfeld que Ratzinger no quedó tranquilo hasta incorporar al magisterio de la Iglesia católica, el concepto de hermanos mayores para designar al pueblo judío. Asimismo -agrega- propició infatigablemente el inicio de relaciones diplomáticas entre El Vaticano y el estado de Israel. Al parecer, las reuniones entre el cardenal y el Rabino de Roma eran también habituales.

Vivimos, sin duda, momentos que cambiarán la historia, por lo menos la historia de las relaciones entre judíos y cristianos.

Marta Salazar
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(1) Nació en Viena, desde donde se vió obligado a emigrar a Gran Bretaña, en 1938. En 1948 fundó en Londres la editorial Weidenfeld & Nicolson (con Nigel Nicolson). En 1949 y 1950, asesor y jefe de gabinete del Presidente israelí Chaim Weizman. Presidente del Bord of Governors de la Universidad David Ben Gurion y Governor del Instituto Weizman, entre otros muchos cargos y honores.

jueves, 28 abril 2005

Tarsicio Bertone, sobre Benedicto XVI

Esta excelente entrevista fue publicada en Periodista Digital, de España. Un diario cuya consulta es muy recomendable, el enlace es el siguiente:

http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=53473

No creo que el diario tenga algún problema en que copie parte de la entrevista en este humilde blog, sobre todo, si cito la procedencia y recomiendo la lectura del informativo. Porque, además "Apoyados en una de las más antiguas tradiciones periodísticas, el derecho de cita, y en la legislación vigente", como dice el mismo diario que cita muchísimo. Sin embargo, para no tener dudas, la reproduzco solamente en parte, sólo lo que atañe al nuevo Papa ya que, como ciudadano alemán, es materia de este blog.

El comentario sobre los gatos... estuve a punto de dejarlo fuera; pero lo dejé porque revela un detalle simpático de la personalidad del nuevo Sumo Pontífice. A continuación, la entrevista. ¡Que la disfruten!
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Tarsicio Bertone, cardenal y arzobispo de Génova

Cardenal Bertone
Arzobispo de Génova
Antiguo secretario de Doctrina de la Fe
Gran elector del Papa Raztzinger
Llamó al nuevo Papa "el Beckenbauer de Dios"


Periodista Digital

Editado por Mónica Lara (PD)

Martes, 26 de abril 2005

El escritor Juan Manuel de Prada conversó con el cardenal Tarsicio Bertone, uno de los grandes electores del Cónclave, acerca de la personalidad del recién elegido Papa, Benedicto XVI. Este martes el diario ABC, del que Prada es colaborador habitual, recogía la entrevista. En ella Bertone asegura que Ratzinger es "el hombre idóneo" para asumir el papado y disiente con los que intentan presentarle como "el rottweiler de Dios".

El purpurado, que durante años fue secretario del actual Papa en la Congregación para la Doctrina de la Fe, habla de la "abierta disposición al diálogo" del Pontífice, de su gatofilia y de sus gustos gastronómicos. Respecto a la aprobación de los matrimonios homosexuales en España, Bertone asegura que "Zapatero se ha mostrado muy apresurado e impulsivo, en su afán de propinar una bofetada a la Iglesia".

Pregunta: Se le nota exultante, Eminencia...

Respuesta: Estoy muy contento, en efecto, porque Benedicto XVI era el hombre idóneo, tanto por su estatura intelectual como por su profunda espiritualidad. A muchos les ha sorprendido que un gran teólogo habituado a disertar haya sido capaz de predicar con tanta llaneza el mensaje del Evangelio. Y es que Benedicto XVI ha demostrado que no es sólo capaz de hablar a los doctos, sino también de comunicarse con la gente de la calle.

P: Cierta prensa, sin embargo, se afana por presentarlo como un intransigente inquisidor.

R: Esta imagen es fruto de un estereotipo falaz. En absoluto es un hombre duro; por el contrario, su principal virtud es la capacidad para escuchar. Esa definición vergonzosa e indigna que lo presenta como «el rottweiler de Dios» podría desmentirla la buena gente de Borgo Pío: niños, ancianos, amas de casa, todos estaban encantados con su dulzura. Durante siete años, he sido su secretario en la Congregación para la Doctrina de la Fe; pero aún diré más, he sido su vecino durante todo este tiempo, porque vivía en su mismo edificio, yo en el quinto piso y él en el cuarto. Muchas veces comíamos juntos. Al cardenal Ratzinger le gusta la comida picante, al estilo español, pero también los dulces; pasa de un extremo al otro. Le encantan los penne all´arrabiata, pero no los acompaña con vino o cerveza, sino... ¡con un refresco de naranja!

P: Esa capacidad para escuchar, ¿la mostraba también en su trabajo?

R: Por supuesto. Con los teólogos disidentes, mostraba siempre una abierta disposición de diálogo. En el trabajo de la Congregación había impuesto un sistema plenamente colegial. Estableció, en concreto, tres reuniones semanales de debate y discusión, con el fin de lograr una convergencia máxima entre las diversas propuestas y alcanzar así soluciones operativas. El lunes se reunían hasta una treintena de expertos en teología, exégesis, derecho canónico, etc., para discutir sobre problemas particularmente urgentes. El informe de estas reuniones, presididas por el secretario, era puesto a disposición del cardenal, quien leía atentamente las conclusiones y solía citar a uno u otro experto, antes de pronunciarse y emitir su voto. El miércoles tenía lugar la sesión ordinaria con los cardenales, presidida por el Prefecto, que introducía la reunión con una espléndida síntesis teológica sobre el tema -síntesis que llevaba siempre escrita a mano en un cuaderno-; a continuación, ofrecía la máxima libertad a los participantes para aportar sus puntos de vista -basta revisar los nombres de los miembros de esta Congregación para comprobar su altura teológica y su independencia de juicio-y, después de todas las intervenciones, el cardenal realizaba una exposición en la que se recogían todos los pareceres expuestos. Además, siete cardenales de la Congregación eran invitados a aportar sus pareceres particulares por escrito, que se incorporaban como alegaciones al informe que se entregaba al Santo Padre, quien en última instancia era quien adoptaba las decisiones. Este escrupuloso respeto colegial del cardenal Ratzinger resulta sumamente significativo. Y conste que, con frecuencia, las opiniones de los otros cardenales no concordaban ni coincidían con la suya. Pero él asumía e integraba las diversas opiniones y las hacía suyas cuando actuaba como portavoz ante el Santo Padre. Por último, el viernes por la mañana se celebraba un congreso interno, que consistía en una puesta en común de las demandas que habían llegado a la Congregación durante la semana. A esta reunión de los viernes eran invitados los oficiales de la Congregación, incluso los más recientemente nombrados. Es un hombre que sabe respetar, apreciar y acoger los consejos ajenos y así construir una documentada opinión.

P: Aparte de estas reuniones, ¿qué actividades llenaban su tiempo?

R: Le gustaba tener encuentros personalizados, audiencias con embajadores y autoridades civiles y eclesiásticas. La decisión adoptada por el Rey Balduino de Bélgica, cuando decidió dimitir durante veinticuatro horas para evitar estampar su firma en la ley del aborto, fue fruto de una conversación con el cardenal Ratzinger. También recibía a grupos de peregrinos alemanes que venían, hacia el final de la mañana, para improvisar un concierto en su honor. Conviene destacar el espíritu pastoral de este hombre, porque algunos lo han puesto en duda: todos los jueves por la mañana celebraba la misa para los peregrinos alemanes en la iglesia del Colegio Teutónico, que además era transmitida por la radio bávara. También recibía a grupos de estudiantes, católicos o no católicos, de pastores protestantes, de sacerdotes o seminaristas. Desde el punto de vista humano, el cardenal Ratzinger era un hombre con un estilo de vida muy próximo a la regla benedictina; de ahí que haya elegido el nombre de Benedicto.

P: Me han dicho que Benedicto XVI es un «gatófilo» empedernido. ¿Me lo confirma?

R: Desde luego que sí. En su paseo desde el Borgo Pío hasta el Vaticano, se detenía a dialogar con los gatos; no me pregunte en qué lengua les hablaba, pero los gatos quedaban encantados. Cuando el cardenal se acercaba, los gatos alzaban la cabeza y lo saludaban.

(...)

miércoles, 27 abril 2005

En entrevista exclusiva con La Segunda, el cardenal Ratzinger habló de su vida, los intelectuales, el Papa...

El diario La Segunda me ha autorizado a publicar esta entrevista en este blog. Motivo de gran agradecimiento a la dirección del mismo. El enlace es: http://www.lasegunda.com/ediciononline/especiales/benedic...


En entrevista exclusiva con La Segunda, el cardenal Ratzinger habló de su vida, los intelectuales, el Papa...

Por Rosario Guzmán Errázuriz, Viernes 15 de julio de 1988

Sucede con él lo que suele ocurrir con los hombres de Dios, por más empinados que estén en las cumbres de las instituciones humanas, cuando se tiene la ocasión de aproximarse a ellos, se les comprueba sencillos, modestos, risueños, asequibles. Afectuosos, incluso. Como si estuviesen conscientes de que lo grande que hay en ellos proviene del Padre, y que ellos mismos no son más que instrumentos de Aquél que los colmó de bienes y de luces...

Y no digamos nada de lo que, en materia de luces, recibió este humilde siervo del Señor, quien ha llegado a convertirse en el segundo hombre de la Curia Romana. Se ha dicho que toda vez que el Papa Juan Pablo II es sobresaltado por un conflicto dogmático o doctrinario, necesariamente recurre a Monseñor Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), considerado como el teólogo más respetado del Vaticano.

No me resultó fácil —debo admitirlo— sobrepronerme al impacto de tenerlo enfrente, cuando durante tanto tiempo solía quedar admirada, sobrecogida y meditabunda después de leer sus escritos colmados de lucidez, claridad indubitable y honestidad intelectual.

Y ahí lo tuvimos ayer, una hora antes de tomar el vuelo de regreso, a disposición de La Segunda, para responder sin apremio a nuestras preguntas.

El padre Baldo Santi (vicepresidente de Caritas) —quien junto a la Conferencia Episcopal fue el que invitara al alto dignatario eclesiástico a nuestro país— nos acompañó durante el encuentro. Había traído él su grabadora. Al percibir el cardenal nuestra falta de destreza para manejarla (era sólo mi segunda experiencia en el uso de ella después de aquella con Arthur Miller) se ofreció él mismo para sostenerla y acercármela cada vez que yo le formulaba la pregunta siguiente...

Así son los hombres que imitan a Jesucristo —me comentó alguien a la salida— sirven con amor y naturalidad a su prójimo, sin atisbos de soberbia, arrogancia o altivez... Porque ellos no creen en los honores de este mundo: ellos están con la mirada puesta en el Reino de Dios...

Omitiremos por razones de espacio, su vasto y relevante curriculum, el que por lo demás ha sido ampliamente difundido a través de las informaciones de prensa que han ocupado destacadas páginas en los últimos días. Transcribimos tan sólo el contenido de nuestra conversación con él, en la que además de referirse a los temas más variados, algo nos dijo también acerca de su vida personal.

AMO LA SIMPLICIDAD

Vengo de una familia muy simple. Amo la simplicidad, porque me parece que en medio de ella se está más cerca del Señor, del Creador, del Redentor... Era una familia muy religiosa la mía. También amábamos mucho la música, el arte, la montaña, allí donde nací... ¡Qué decirle...! Mi gran amor fue siempre la teología, la filosofía, pensar sobre los grandes problemas del mundo, conocer mejor lo que Dios nos dice en las Escrituras. Tuve siempre la suerte de tener muy buenos amigos, con quienes poder discutir todas estas cosas y que me apoyaron en mi desarrollo intelectual... Le diría que uno de los momentos más bellos de mi vida fue cuando fui vicepárroco en Munich: ir a la escuela, enseñar el catecismo, estar con la juventud... Y el otro período muy hermoso que recuerdo, fue cuando fui Arzobispo de Munich: la pastoral, estar con la gente, y siempre con Dios, comprobar cómo la religión une a las personas, fue una experiencia maravillosa... También recuerdo con gran emoción mis épocas de profesor. Fui un profesor apasionado, porque me fascina la investigación... También me gustaba ayudar a la juventud a responder a sus inquietudes y, por otra parte, recibía de ella toda la frescura que encerraban sus preguntas... Todo esto ha dejado en mí recuerdos imborrables...

COMO HAN DESTRUÍDO EL CONCILIO...

—Efectivamente, son bellos recuerdos —le comento—, pero habrá otros no tan bellos... ¿Qué puede decirnos acerca de la presencia del dolor en su vida?

—(Guarda unos instantes de silencio) ¡Difícil responder a estas cosas...! Perder a las personas amadas es siempre un gran dolor. También me duele mucho cómo han destruido aquella experiencia del Concilio con una visión unilateral de él. Me acuerdo tan bien cuán entusiasta fui yo respecto del Concilio... Cuando el cardenal de Colonia me eligió como experto y ambos sentíamos que íbamos a ser una gran contribución a la Iglesia del hoy y del mañana. Recuerdo que volvimos con una gran esperanza de un rejuvenecimiento de la Iglesia. En el 67, 68, cuando fui profesor en Thubinger, vi cómo habían dado una interpretación tan diferente del Concilio.

Empezó la revolución del 68 —continúa— dirigida sobre todo por teólogos de las dos facultades de teología. Y vi cómo uno de ellos —el que yo sabía había apostatado porque me lo había dicho— que no creía en nada, empezó a enseñar el que a juicio de él era el verdadero catolicismo. Se trataba de una mentira abierta. Esta destrucción de un comienzo tan auspicioso de lo que había sido el Concilio, fue para mí un gran dolor.

(A esta época, se refiere el Prof. Peter Beyerhaus, cuya columna comenté en un envío anterior de fecha 21 de abril. Las dos facultades de que habla, son Facultad de Teología evangélica y la Facultad de Teología católica. Nota del Blog)

LA FE CATÓLICA HA SIDO UN ESCÁNDALO PARA MUCHOS

—¿Me está permitido preguntarle, Eminencia, por qué se hizo Ud. sacerdote...? Acaso influyó la realidad política que vivía la Alemania de entonces...

—Le diría que hubo una confluencia de varios motivos. El primero de ellos es que supe que Dios quería esto de mí. No puedo explicarle cómo sucedió, pero éste fue un elemento fundamental: la certeza de una vocación enviada por Dios. A ellos se sumó el hecho de tener un gran interés por los problemas y realidades de la fe. Estas dos razones son las más profundas, todo lo demás es secundario... Por otra parte, siempre tuve un gran amor por la liturgia... Pero es cierto, también, que viendo que una ideología anticristiana destruía nuestra patria y que la fe era lo único que nos ayudaba a sobrevivir como pueblo, fue también esto una motivación: la de trabajar por la fe y la Iglesia de mi país.

—Usted es un hombre que junto con ser inmensamente valorado y admirado por muchos, ha sido objeto de múltiples ataques y descalificaciones por parte de otros... ¿Cómo reacciona y qué siente frente a la incomprensión?

—Me gustaría decirle dos cosas al respecto: por una parte, frente a lo que Ud. plantea, siempre es una buena ocasión para hacer un examen de conciencia. Uno no es infalible y puede equivocarse, o puede no hacer algo bien, o no haber actuado con la suficiente comprensión. Y ello ofrece la posibilidad de repensar, para ver cómo podría hacerlo mejor. Pero, por otro lado, la fe católica —no sólo hoy, sino que siempre— ha sido un escándalo para muchos. El mismo Cristo nos dijo que el apóstol debe contar con situaciones semejantes a la que él vivió... E incluso es una confirmación el comprobar que no se está en el camino de un conformismo liviano, sino en el camino del Señor...

LOS SANTOS DE HOY SON DIFERENTES A LOS DE ANTAÑO

—Señalaba usted en una oportunidad: la Iglesia de hoy no tiene necesidad de reformadores. La Iglesia tiene necesidad de nuevos santos ¿Cómo dibujaría el perfil de un santo del momento de hoy? ¿Es acaso diferente al Santo de tiempos pasados?

—Desde luego que es diferente aún cuando la sustancia es siempre la misma: estar en una profunda relación con Dios, ser un hombre de oración, ser un hombre que ama a su prójimo, esto no cambia, pero dado que las circunstancias históricas cambian, la expresión de esta íntima unión con Dios, Así como la entrega al prójimo en el mundo de hoy, toma expresiones diferentes a las de tiempos pasados. Me parece que una persona como la madre Teresa y diría yo que el mismo Santo Padre, son figuras de santidad de nuestro tiempo. Pero, finalmente, la santidad es algo creativo, que nos sorprende y es muy difícil dar la fisonomía de un santo, porque Dios es grande, y como su fantasía es grande, los santos de hoy corresponden a las exigencias actuales.

—Ha dicho usted también que lo que ha devastado a la Iglesia durante la última década no ha sido el Concilio sino la negativa a aceptarlo en su totalidad, y que tiene que ver con lo que recién hablábamos referente a su dolor...¿Cuál es concretamente la parte de dicho Concilio que no ha sido aceptada y por quiénes?

—Diría que de casi todos los documentos, muchos han aceptado sólo una parte. Por ejemplo, en cuanto al documento referente a la Palabra de Dios, muchos han aceptado que la Iglesia reconoce plenamente la exégesis crítica y esto es una cosa importante. Pero han olvidado que el documento dice también que la exégesis crítica llega a ser fecunda, sólo si se lee la Escritura de la Iglesia y como totalidad de la expresión de la historia de Dios con su pueblo... Tomemos, por ejemplo, el decreto sobre la formación de los sacerdotes: ha sido aceptado que la enseñanza escolástica es insuficiente, pero no se ha aceptado la nueva profundización cristológica. Y en cuanto al documento sobre la Iglesia en el mundo de hoy, se ha aceptado la gran apertura hacia el mundo, pero se ha olvidado que todo está cimentado en una profunda visión cristológica.

LOS INTELECTUALES Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

—Vuelvo a sus palabras, Eminencia: el creyente cristiano es una persona sencilla y los obispos tienen que proteger la fe de esa gente sencilla contra el poder de los intelectuales ¿Cuál es este poder, dónde radica el peligro y cuál es, a su juicio, la forma más eficaz de combatirlo?

—El poder de los intelectuales lo vemos en los medios de comunicación. No digo que estos sean necesariamente siempre algo negativo. Pueden prestar grandes servicios también. Pero, a la vez pueden deformar la conciencia humana y difundir una cierta superficialidad que llega a ser una dictadura intelectual. Incluso, una literatura teológica o filosófica, entregada sin una cierta responsabilidad y seriedad, no ayuda a comprender la profundidad de la fe, sino que transforma la fe en algo superficial que termina por convertirse, como le decía, en una dictadura.

No es fácil —continúa— obviar el problema de una manera adecuada, pero le diría que, por una parte, debe crecer la responsabilidad de los intelectuales y, por otro lado, éstos deberían animar a los simples fieles, como lo hacen las Escrituras.

Los intelectuales deben profundizar con su inteligencia la realidad de la fe, porque cuando empiezan a sustituir los grandes elementos de esta última, entonces ya no son verdaderos intelectuales.

EL ROCK Y LA MANIPULACIÓN ARTIFICIAL DE LA VIDA

El cardenal Joseph Ratzinger ha formulado serios reparos al rock. Respecto de ello, le preguntamos si sus objeciones se refieren al rock como expresión musical en sí misma o al eventual uso de aquél al interior de un templo o casa de oración.

Naturalmente —responde— me opongo sobre todo a la utilización del rock al interior de la liturgia, pero, además, el rock tiene una estructura antropológica que pone en peligro la verdadera antropología y la maduración espiritual del hombre, porque está destinado a asimilar al hombre al entusiasmo de la masa y a hacerlo olvidar su responsabilidad moral, incorporándolo a un éxtasis colectivo. En vez de llevarlo a profundizar en la capacidad humana de la voluntad, lo transforma en incapaz de ser dueño de sí mismo y lo hace parte de una masa. Todo ello apoya los elementos inferiores del hombre, contrarios a la integración del cuerpo, el espíritu y la voluntad.

(Se refiere a los grandes conciertos que mi generación vivió en aquel entonces, como aquellos en que se degollaban gallinas sobre el escenario y en que se llegaba a un raro éxtasis colectivo, claro que, como yo soy tercermundista, nunca fui a niguno de ellos, porque no llegaban tan lejos. Sólo leíamos y veíamos alguna película de los conciertos. Evidentemente no se refiere a los conciertos de música actual que gustaban tanto a Juan Pablo II. Nota del Blog).

—Respecto de la manipulación artificial de la vida, ¿cuál es la legitimidad de lo que está envuelto en ella? O en otras palabras, ¿cuáles son los límites que la iglesia pone en esta materia para no incurrir en faltas contra la ética?

—En las instrucciones relativas a este problema, hemos aplicado un criterio muy simple: La investigación médica y la medicina como tal tienen la finalidad de mejorar y de asistir, pero no de sustituir. Por lo tanto, donde un acto médico ya no ayuda más a la naturaleza, sino que la sustituye, empieza a ser un acto que no corresponde a su finalidad. Allí, entonces, cualquier cosa es permitida, llegándose a la manipulación de la naturaleza y ahí empieza la inmoralidad.

EL AUGE DEL PROTESTANTISMO

(Con este título, la periodista se refiere al avance de las llamadas sectas. Para no darles esta denominación, que es un término algo peyorativo, se hablaba, en aquella época del protestantismo. No se refieren ni a luteranos, ni a anglicanos que son las dos confesiones cristianas no católicas de más larga tradición en mi país, Nota del Blog).

Le hacemos notar al cardenal Ratzinger que América Latina, tierra de promisión católica, se la ve cada día más penetrada por el protestantismo y se diría que no se advierte una mayor reacción de la iglesia católica frente a este fenómeno. Que cuál es su opinión en este sentido, le pregunto.

Me parece que comienza a haber una reacción —señala—. Anteriormente, los pastores no se habían dado cuenta de la realidad del problema. Con los obispos latinoamericanos que van a Roma en visita Ad Limine, siempre discutimos este problema y sobre cómo enfrentarlo. Sería difícil y prematuro hacer un análisis o establecer los motivos o las raíces de este fenómeno. Frente a este desarrollo rapidísimo y enorme de las grandes ciudades, la Iglesia no encuentra de inmediato los medios para responder a la sed religiosa de toda esta gente, y entonces entra la presencia fuerte de las sectas del protestantismo. Por otra parte, me parece que este hecho expresa una realidad evidente: Existe una gran sed religiosa en el alma de los pobres y tiene que haber una respuesta para ellos. La Iglesia no sólo debe pensar en satisfacer las necesidades sociales, sino esta sed esencial de Dios que vive en el alma del hombre.

¿ES LEFEBVRE LO MÁS GRAVE DE TODO?

—A propósito del cisma de monseñor Lefebvre: En nuestro país se ha hecho notar que la grave falta de éste no se refiere al dogma, al revés de otros sectores dentro de la Iglesia que, acatando formalmente la disciplina, señalan que permanecen al interior de ella para transformarla en una estructura revolucionaria, alterando el sentido de la salvación del dogma...

—Estoy sustancialmente de acuerdo con ello. Hay una frase de San Jerónimo, que dice que un cisma con una cierta lógica invita a una herejía, y se ve como la teología de Lefebvre, en un comienzo ortodoxa, empieza a cambiar, alterando la teología de la obediencia en una teología de la desobediencia y otros elementos en este sentido. Pero Ud. tiene razón en que hay, por otro lado, grandes tentaciones, incluso herejías, alteraciones de la cristología, de la teología trinitaria, de la eclesiología. ¡Y claro! Estos son problemas mucho más graves de la Iglesia de hoy, porque lo de Lefebvre afecta a una minoría, en cambio, lo segundo corresponde a grandes tendencias del ser humano de hoy.

SU VISIÓN PERSONAL DE JUAN PABLO II

Llega el momento de despedirnos. ¿Cómo no preguntarle algo —pensamos— acerca de Juan Pablo II, teniendo en cuenta que él debe ser una de las personas que, por su extrema cercanía al Santo Padre, ha de conocerlo mejor que nadie...?

—¿Qué es lo primero que le nacería a usted decir acerca del Papa, conociéndolo a cabalidad, como seguramente pocos lo conocen tan de cerca...?

—¡Ay! —exclama—. Y sonríe. Como sonrió varias veces a lo largo de esta entrevista. Este hombre, que de lejos se piensa majestuoso e inexpugnable y que, de cerca, desarma con su humildad y poder de comunicación.

Y sin tener necesidad de pensarlo demasiado, su respuesta en relación al Papa brota del corazón: Diría antes que nada, que es un hombre de Dios... Se siente que está cerca de Dios, que vive en una atmósfera de oración y que de esta cercanía permanente y muy profunda con el Señor, nace una gran libertad y una enorme humanidad en él: Siempre está relajado, siempre alegre... Recuerdo aún cuando volvió de su último viaje de América Latina y hablé con él a la mañana siguiente, muy temprano, pensando que lo encontraría agotado y estaba igualmente alegre y relajado, listo para iniciar el día... ¡Resulta demasiado evidente que esta alegría, esta bondad, esta comprensión de los grandes problemas y de los seres humanos es fruto de su gran cercanía con Dios!

ALGUNOS PENSAMIENTOS PARA EL BRONCE

Hasta aquí nuestra conversación con este gigante de la Iglesia —venerado por muchos y cuestionado por otros tanto—, quien ha formulado verdades palmarias que habrían de movernos a la reflexión. Entre ellas: El logos precede al ethos (el conocimiento ha de preceder a la acción y dirigirla)... La verdad se encuentra en la inteligencia, no en las mayorías...; El poder de la Iglesia difiere del poder político...; El primer deber de un sacerdote es ofrecer la verdad y los sacramentos, de los cuales necesita el hombre...; No se puede pensar en la unidad cristiana si no logramos la propia unidad entre los católicos...; El poder vuélvese una pesadilla, provocando miedo: Vemos, en efecto, que la técnica vuelve al hombre esclavo de sus propias conquistas... Quien quiere dominar tiene que oprimir... Y esta tentación recorre toda la vida.

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martes, 26 abril 2005

¿Fue Benedicto XVI un nazi? - Columna en La Segunda

http://www.lasegunda.com/ediciononline/especiales/zonaopi...

Se agradecen los comentarios -los críticos son, como siempre bienvenidos- en el diario mismo.

“Los medios alemanes dieron la información la misma noche del 19 de abril: Ratzinger había sido miembro de los Hitler Jugend (Jóvenes de Hitler) y soldado de la Wehrmacht. La prensa norteamericana se hizo eco tímidamente de lo que no se sabría sobre Ratzinger y los ingleses lo difundieron abiertamente por el mundo. De ahí el carácter de desagravio de las banderas inglesas y escocesa que vimos durante la misa de inicio de pontificado celebrada en la Plaza de San Pedro’’.

La noticia no podía dejar de impactarnos: Benedicto XVI fue un nazi. Incluso se decía que había planeado todo para ser elegido el día del cumpleaños del Führer, el 20 de abril. Curiosamente, su elección no tuvo lugar el 20, sino el 19. En los foros, se lo llamaba Nazinger. Otros, citaban a algún vidente y presentaban al nuevo pontífice como el papa negro. Los miembros de las mal o bien llamadas sectas nuevamente nos recordaban que Roma es la gran ramera. Lo único que faltó es que inventaran una confabulación del tipo Dan Brown y que lo culparan del envenenamiento borgiano de Juan Pablo II.

Los medios alemanes dieron la información la misma noche del 19 de abril: Ratzinger había sido miembro de los Hitler Jugend (Jóvenes de Hitler) y soldado de la Wehrmacht. La prensa norteamericana se hizo eco tímidamente de lo que no se sabría sobre Ratzinger y los ingleses lo difundieron abiertamente por el mundo. De ahí el carácter de desagravio de las banderas inglesas y escocesa que vimos durante la misa de inicio de pontificado celebrada en la Plaza de San Pedro.

El primero que salió en su defensa fue Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío: en aquella época, se obligaba a todos los niños a entrar a los Hitler Jugend. Las otras organizaciones como scouts y similares estaban prohibidas. Los niños debían entrar a los HJ y las niñas al Bund deutscher Mädchen, so pena de que su familia sufriera las consecuencias. El padre del joven Joseph recibía un escaso sueldo como policía y su madre, a cargo de los tres hijos, trabajaba esporádicamente como cocinera. La televisión y radio israelíes lo ha dejado muy claro: sus padres eran patriotas bávaros y, como tales, no podían estar más lejos de la ideología nacional socialista.

El cardenal Ratzinger nunca negó haber pertenecido a los jóvenes de Hitler. En el libro La sal de la tierra, en que el entonces cardenal es entrevistado por el entonces periodista del Stern y del Spiegel, Peter Seewald, cuenta que tuvo que entrar a los Hitler Jugend. Pero que, estando en el seminario, se dió de baja del grupo, pese a que ello le traería problemas de dinero, pues, sin pertenecer a esta organización, difícilmente quedaría eximido del pago de sus estudios. ¿Está demás decir que, después del éxito de librería que fue el libro-entrevista, Seewald no pudo seguir escribiendo para las revistas mencionadas?

En el otoño de 1944 faltan soldados y el ejército se ve obligado a enrolar a los más jóvenes, a los 17 años, Ratzinger es nombrado ayudante de la artillería antiaérea. Es destinado a la fábrica de la BMW. Queda bajo el mando de un oficial que odia a los nazis y cambia la destinación del joven Joseph desde München, donde caen demasiadas bombas, a Traunstein, donde no cae ninguna. A los 18 años es hecho prisionero de guerra, afortunadamente por un periodo corto. Esta es pues la experiencia de Benedicto XVI durante el nacional socialismo.

Charles Moore, ex-redactor jefe del Daily Telegraph y comentarista de diversos periódicos señala que, después de tantos años, Alemania ha sufrido suficiente penitencia y ha recuperado, su honor entre las naciones. La elección de un hombre que creció, en una sociedad tan tremendamente obscura como fue la del nacional socialismo, demuestra que, de la sociedad más corrupta, puede surgir algo bueno y que la peor de las sociedades puede reivindicarse. La mejor prueba de ello es el mismo Juan Pablo II que vivió la Guerra, la ocupación nacional socialista, el socialismo real, rabiosamente anticatólico y que, siendo polaco, llamó a un teólogo alemán como Ratzinger para que trabajara con él durante 25 años.

(*) Doctora en Derecho, Universidad Julius-Maximilian, Würzburg, Baviera

lunes, 25 abril 2005

Homilía de Benedicto XVI en la misa de inicio oficial de su pontificado

Homilía de Benedicto XVI en la misa de inicio oficial de su pontificado
«¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo»

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 24 abril 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía pronunciada por el Papa Benedicto XVI este domingo en la misa que celebró con motivo del inicio oficial de su ministerio como obispo de Roma, en la plaza de San Pedro del Vaticano.

* * *

Señor cardenales,
venerables hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
distinguidas autoridades y miembros del Cuerpo diplomático,
queridos hermanos y hermanas:

Por tres veces nos ha acompañado en estos días tan intensos el canto de las letanías de los santos: durante los funerales de nuestro Santo Padre Juan Pablo II; con ocasión de la entrada de los cardenales en cónclave, y también hoy, cuando las hemos cantado de nuevo con la invocación: «Tu illum adiuva», asiste al nuevo sucesor de San Pedro. He oído este canto orante cada vez de un modo completamente singular, como un gran consuelo. ¡Cómo nos hemos sentido abandonados tras el fallecimiento de Juan Pablo II! El Papa que durante 26 años ha sido nuestro pastor y guía en el camino a través de nuestros tiempos. Él cruzó el umbral hacia la otra vida, entrando en el misterio de Dios. Pero no dio este paso en solitario. Quien cree, nunca está solo; no lo está en la vida ni tampoco en la muerte. En aquellos momentos hemos podido invocar a los santos de todos los siglos, sus amigos, sus hermanos en la fe, sabiendo que serían el cortejo viviente que lo acompañaría en el más allá, hasta la gloria de Dios. Nosotros sabíamos que allí se esperaba su llegada. Ahora sabemos que él está entre los suyos y se encuentra realmente en su casa. Hemos sido consolados de nuevo realizando la solemne entrada en cónclave para elegir al que Dios había escogido. ¿Cómo podíamos reconocer su nombre? ¿Cómo 115 Obispos, procedentes de todas las culturas y países, podían encontrar a quien Dios quería otorgar la misión de atar y desatar? Una vez más, lo sabíamos; sabíamos que no estamos solos, que estamos rodeados, guiados y conducidos por los amigos de Dios. Y ahora, en este momento, yo, débil siervo de Dios, he de asumir este cometido inaudito, que supera realmente toda capacidad humana. ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo? Todos vosotros, queridos amigos, acabáis de invocar a toda la muchedumbre de los santos, representada por algunos de los grandes nombres de la historia que Dios teje con los hombres. De este modo, también en mí se reaviva esta conciencia: no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce. Y me acompañan, queridos amigos, vuestra indulgencia, vuestro amor, vuestra fe y vuestra esperanza. En efecto, a la comunidad de los santos no pertenecen sólo las grandes figuras que nos han precedido y cuyos nombres conocemos. Todo nosotros somos la comunidad de los santos; nosotros, bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nosotros, que vivimos del don de la carne y la sangre de Cristo, por medio del cual quiere transformarnos y hacernos semejantes a sí mismo. Sí, la Iglesia está viva; ésta es la maravillosa experiencia de estos días. Precisamente en los tristes días de la enfermedad y la muerte del Papa, algo se ha manifestado de modo maravilloso ante nuestros ojos: que la Iglesia está viva. Y la Iglesia es joven. Ella lleva en sí misma el futuro del mundo y, por tanto, indica también a cada uno de nosotros la vía hacia el futuro. La Iglesia está viva y nosotros lo vemos: experimentamos la alegría que el Resucitado ha prometido a los suyos. La Iglesia está viva; está viva porque Cristo está vivo, porque él ha resucitado verdaderamente. En el dolor que aparecía en el rostro del Santo Padre en los días de Pascua, hemos contemplado el misterio de la pasión de Cristo y tocado al mismo tiempo sus heridas. Pero en todos estos días también hemos podido tocar, en un sentido profundo, al Resucitado. Hemos podido experimentar la alegría que él ha prometido, después de un breve tiempo de oscuridad, como fruto de su resurrección.

La Iglesia está viva: de este modo os saludo con gran gozo y gratitud a todos vosotros que estáis aquí reunidos, venerables hermanos cardenales y obispos, queridos sacerdotes, diáconos, agentes de pastoral y catequistas. Os saludo a vosotros, religiosos y religiosas, testigos de la presencia transfigurante de Dios. Os saludo a vosotros, fieles laicos, inmersos en el gran campo de la construcción del Reino de Dios que se expande en el mundo, en cualquier manifestación de la vida. El saludo se llena de afecto al dirigirlo también a todos los que, renacidos en el sacramento del Bautismo, aún no están en plena comunión con nosotros; y a vosotros, hermanos del pueblo hebreo, al que estamos estrechamente unidos por un gran patrimonio espiritual común, que hunde sus raíces en las irrevocables promesas de Dios. Pienso, en fin --casi como una onda que se expande-- en todos los hombres de nuestro tiempo, creyente y no creyentes.

¡Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un programa de gobierno. Algún rasgo de lo que considero mi tarea, lo he podido exponer ya en mi mensaje del miércoles, 20 de abril; no faltarán otras ocasiones para hacerlo. Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia. En lugar de exponer un programa, desearía más bien intentar comentar simplemente los dos signos con los que se representa litúrgicamente el inicio del Ministerio Petrino; ambos signos reflejan también exactamente lo que se ha proclamado en las lecturas de hoy.

El primer signo es el palio, tejido de lana pura, que se me pone sobre los hombros. Este signo antiquísimo, que los obispos de Roma llevan desde el siglo IV, puede ser considerado como una imagen del yugo de Cristo, que el obispo de esta ciudad, el siervo de los siervos de Dios, toma sobre sus hombros. El yugo de Dios es la voluntad de Dios que nosotros acogemos. Y esta voluntad no es un peso exterior, que nos oprime y nos priva de la libertad. Conocer lo que Dios quiere, conocer cuál es el camino de la vida, era la alegría de Israel, su gran privilegio. Ésta es también nuestra alegría: la voluntad de Dios, en vez de alejarnos de nuestra propia identidad, nos purifica --quizás a veces de manera dolorosa-- y nos hace volver de este modo a nosotros mismos. Y así, no servimos solamente Él, sino también a la salvación de todo el mundo, de toda la historia. En realidad, el simbolismo del Palio es más concreto aún: la lana de cordero representa la oveja perdida, enferma o débil, que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida. La parábola de la oveja perdida, que el pastor busca en el desierto, fue para los Padres de la Iglesia una imagen del misterio de Cristo y de la Iglesia. La humanidad --todos nosotros-- es la oveja descarriada en el desierto que ya no puede encontrar la senda. El Hijo de Dios no consiente que ocurra esto; no puede abandonar la humanidad a una situación tan miserable. Se alza en pie, abandona la gloria del cielo, para ir en busca de la oveja e ir tras ella, incluso hasta la cruz. La pone sobre sus hombros, carga con nuestra humanidad, nos lleva a nosotros mismos, pues Él es el buen pastor, que ofrece su vida por las ovejas. El Palio indica en primer lugar que Cristo nos lleva a todos nosotros. Pero, al mismo tiempo, nos invita a llevarnos unos a otros. Se convierte así en el símbolo de la misión del pastor del que hablan la segunda lectura y el Evangelio de hoy. La santa inquietud de Cristo ha de animar al pastor: no es indiferente para él que muchas personas vaguen por el desierto. Y hay muchas formas de desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor quebrantado. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre. Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores. Por eso, los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción. La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquél que nos da la vida, y la vida en plenitud. El símbolo del cordero tiene todavía otro aspecto. Era costumbre en el antiguo Oriente que los reyes se llamaran a sí mismos pastores de su pueblo. Era una imagen de su poder, una imagen cínica: para ellos, los pueblos eran como ovejas de las que el pastor podía disponer a su agrado. Por el contrario, el pastor de todos los hombres, el Dios vivo, se ha hecho él mismo cordero, se ha puesto de la parte de los corderos, de los que son pisoteados y sacrificados. Precisamente así se revela Él como el verdadero pastor: «Yo soy el buen pastor [...]. Yo doy mi vida por las ovejas», dice Jesús de sí mismo (Juan 10, 14s.). No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres.

Una de las características fundamentales del pastor debe ser amar a los hombres que le han sido confiados, tal como ama Cristo, a cuyo servicio está. «Apacienta mis ovejas», dice Cristo a Pedro, y también a mí, en este momento. Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia, que él nos da en el Santísimo Sacramento. Queridos amigos, en este momento sólo puedo decir: rogad por mí, para que aprenda a amar cada vez más al Señor. Rogad por mí, para que aprenda a querer cada vez más a su rebaño, a vosotros, a la Santa Iglesia, a cada uno de vosotros, tanto personal como comunitariamente. Rogad por mí, para que, por miedo, no huya ante los lobos. Roguemos unos por otros para que sea el Señor quien nos lleve y nosotros aprendamos a llevarnos unos a otros.

El segundo signo con el cual la liturgia de hoy representa el comienzo del Ministerio Petrino es la entrega del anillo del pescador. La llamada de Pedro a ser pastor, que hemos oído en el Evangelio, viene después de la narración de una pesca abundante; después de una noche en la que echaron las redes sin éxito, los discípulos vieron en la orilla al Señor resucitado. Él les manda volver a pescar otra vez, y he aquí que la red se llena tanto que no tenían fuerzas para sacarla; había 153 peces grandes y, «aunque eran tantos, no se rompió la red» (Juan 21, 11). Este relato al final del camino terrenal de Jesús con sus discípulos, se corresponde con uno del principio: tampoco entonces los discípulos habían pescado nada durante toda la noche; también entonces Jesús invitó a Simón a remar mar adentro. Y Simón, que todavía no se llamaba Pedro, dio aquella admirable respuesta: «Maestro, por tu palabra echaré las redes». Se le confió entonces la misión: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres» (Lucas 5, 1.11). También hoy se dice a la Iglesia y a los sucesores de los apóstoles que se adentren en el mar de la historia y echen las redes, para conquistar a los hombres para el Evangelio, para Dios, para Cristo, para la vida verdadera. Los Padres han dedicado también un comentario muy particular a esta tarea singular. Dicen así: para el pez, creado para vivir en el agua, resulta mortal sacarlo del mar. Se le priva de su elemento vital para convertirlo en alimento del hombre. Pero en la misión del pescador de hombres ocurre lo contrario. Los hombres vivimos alienados, en las aguas saladas del sufrimiento y de la muerte; en un mar de oscuridad, sin luz. La red del Evangelio nos rescata de las aguas de la muerte y nos lleva al resplandor de la luz de Dios, en la vida verdadera. Así es, efectivamente: en la misión de pescador de hombres, siguiendo a Cristo, hace falta sacar a los hombres del mar salado por todas las alienaciones y llevarlo a la tierra de la vida, a la luz de Dios. Así es, en verdad: nosotros existimos para enseñar Dios a los hombres. Y únicamente donde se ve a Dios, comienza realmente la vida. Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios vivo, conocemos lo que es la vida. No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario. Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él. La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo.

Quisiera ahora destacar todavía una cosa: tanto en la imagen del pastor como en la del pescador, emerge de manera muy explícita la llamada a la unidad. «Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor» (Juan 10, 16), dice Jesús al final del discurso del buen pastor. Y el relato de los 153 peces grandes termina con la gozosa constatación: «Y aunque eran tantos, no se rompió la red» (Juan 21, 11). ¡Ay de mí, Señor amado! ahora la red se ha roto, quisiéramos decir doloridos. Pero no, ¡no debemos estar tristes! Alegrémonos por tu promesa que no defrauda y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido. Hagamos memoria de ella en la oración al Señor, como mendigos; sí, Señor, acuérdate de lo que prometiste. ¡Haz que seamos un solo pastor y una sola grey! ¡No permitas que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad!

En este momento mi recuerdo vuelve al 22 de octubre de 1978, cuando el Papa Juan Pablo II inició su ministerio aquí en la Plaza de San Pedro. Todavía, y continuamente, resuenan en mis oídos sus palabras de entonces: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». El Papa hablaba a los fuertes, a los poderosos del mundo, los cuales tenían miedo de que Cristo pudiera quitarles algo de su poder, si lo hubieran dejado entrar y hubieran concedido la libertad a la fe. Sí, él ciertamente les habría quitado algo: el dominio de la corrupción, del quebrantamiento del derecho y de la arbitrariedad. Pero no les habría quitado nada de lo que pertenece a la libertad del hombre, a su dignidad, a la edificación de una sociedad justa. Además, el Papa hablaba a todos los hombres, sobre todo a los jóvenes. ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo – si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él –, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada --absolutamente nada-- de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. Amén.

[Traducción distribuida por la Sala de Prensa de la Santa Sede]
ZS05042402

domingo, 24 abril 2005

Benedicto XVI y el pueblo judío

Israelnetz (www.israelnetz.de), el network de los judíos en Alemania, lo señalaba ya en su despacho de 20 de abril: en Israel y en la comunidad judía, hay razones para celebrar la elección de Joseph Ratzinger como nuevo Papa. Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío se apresuró a aclarar que el Cardenal Ratzinger, en veinte años de labor, cambió fundamentalmente dos mil años de relaciones entre la cristiandad y los judíos.

En lo tocante a las críticas que se han hecho por la pertenencia de Ratzinger a los Hitler Jugend o Jóvenes de Hitler, Singer lo defiende: "en aquella época, se obligaba a todos los niños a entrar a los Hitler Jugend".

Por su parte, el ministro israelí de relaciones exteriores Silvan Shalom, en nombre de su gobierno, no sólo felicitó al nuevo Papa, en cumplimiento de una obligación más bien protocolar, sino que agregó: esperamos que el nuevo pontífice, basado en su propia experiencia histórica, luche contra el creciente antisemitismo. Más que una esperanza -el idioma diplomático obliga al uso de este verbo-, esto es una certeza.

El rabino David Rosen, uno de los artífices de las negociaciones que condujeron en 1993, al inicio de relaciones diplomáticas entre el Vaticano y el Estado de Israel, señaló que el mismo origen bávaro-alemán del nuevo Pontífice es "un factor esencial de su comprensión de la maldad y del peligro que representa el antisemitismo". Agrega que Benedicto XVI, "por su mismo origen, es plenamente consciente del peso de la historia".

Rosen continúa: " desde un punto de vista judío e israelí la elección es una buena noticia". Y explica que Ratzinger siempre ha contribuido a las buenas relaciones entre la Iglesia católica y el pueblo judío.

En el periódico Ha'aretz, David Rosen explica que en el año 2002, Ratzinger firmó un documento de 210 páginas con el título: "El pueblo judío y las Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana". En él, el entonces Cardenal señala que judíos y cristianos esperamos al mismo Mesías. Para los cristianos, Él habría venido ya una vez; los judíos -agrega- aún lo esperamos. Rosen continúa: el texto católico deja muy en claro que que la circunstancia de que los judíos no reconozcamos a Jesucristo, de ninguna manera significa que rechacemos a Dios. Por el contrario, esto es parte del plan de Dios para recordar a los hombres que la Redención aún no ha llegado. "Lo más sorprendente es que, de esta forma, Ratzinger ha quitado algo que, durante siglos fue la causa de las condenas a los judíos y que él ha sido capaz de darle a este mismo argumento una interpretación teológica positiva", finaliza Rosen.

Por su parte, el Gran Rabino de Tel Aviv y sobreviviente de los campos de concentración, Israel Lau, señala que Ratzinger es "conocido como un gran amigo del pueblo de Israel". Lau ora porque Benedicto XVI seguirá los pasos de Juan Pablo II y continuará fomentando la amistad con el pueblo de Israel.

sábado, 23 abril 2005

Charles Moore sobre Benedicto XVI o su encuentro con el Cardenal Ratzinger

Hoy me gustaría referirme al testimonio del periodista inglés Charles Moore a quien cité en mi envío de ayer. Como señalé, Moore fue durante años redactor jefe del Daily Telegraph y hoy día es columnista del mismo periódico británico y del Spectator.

Nuestro autor publicó esta semana una columna en el Daily Telegraph, en la que relata su único encuentro con Benedicto XVI. Señala que hubo tres cosas que se le quedaron muy grabadas. La primera, su amabilidad extrema. Cuenta que le entregó un artículo suyo en que contaba su conversión al catolicismo. Moore pensó que el ocupado cardenal lo archivaría, y que permanecería para siempre ad acta, como hacen muchos hombres importantes. Pero, para su sorpresa, Ratzinger leyó el escrito inmediatamente, en presencia de Moore.

La segunda característica: su curiosidad intelectual, su avidez por conocer lo que pensaba su interlocutor, por querer estar al día, por saber lo que ocurre en el mundo de las ideas. Lo que se diferencia diametralmente de la actitud de quien permanece anclado en el pasado. Por el contrario, el cardenal considera las nuevas corrientes de pensamiento como un desafío. Esta es, por lo demás -piensa el blog- la misma actitud que tuvo Juan Pablo II, del cual Joseph Ratzinger fue fiel colaborador. No olvidemos -prosigue el columnista- que, durante, por lo menos 25 años, el polaco y el alemán (procedentes de países históricamente archienemigos, como hace ver Moore) se reunían semanalmente los días viernes en sesiones de trabajo que deben haber sido realmente fascinantes.

En tercer lugar, Moore se refiere a su apertura, que llevó al cardenal a responder acuciosamente todas y cada una de las preguntas e interrogantes de su interlocutor. Al mismo tiempo -prosigue el autor británico- con un alo de preocupación y tristeza por el estado del mundo en que vivimos. Pero, a la vez, con un alto grado de alegría y de esperanza.

En cuanto a la visión de Moore sobre la historia, Ratzinger concluyó: estamos en el umbral de la Resurrección; pero no hemos traspasado aún el pórtico.

viernes, 22 abril 2005

¿Fue Benedicto XVI un nazi?

Había leído la noticia hace un par de días en un blog amigo (Es la libertad de expresión, ver enlace en la columna de la izquierda), lo que me demuestra nuevamente la importancia de los blogs... y de leerlos con frecuencia. Su autora explica que "se ha montado una teoría alucinante, propia de las crónicas marcianas". Los enlaces de Anghara, me condujeron hasta el Washington Post, donde un periodista ya había anunciado que el Papa que vino de Baviera es un hombre que prefiere los métodos fascistas o, por lo menos "totalitarios". Así es, se plantea una tesis novedosa, pues se menciona el supuesto totalitarismo eclesial con que Ratzinger pretendería vencer al totalitarismo político; bueno, cada uno es libre de pensar como quiera.

Al día siguiente, la prensa británica se hizo eco de la inusitada noticia y la exageró aún más, completándola con la experiencia del nuevo Papa en los Hitler Jugend -Jóvenes de Hitler- y en la Wehrmacht, palabras que, suenan muy, pero muy mal en oídos británicos. A continuación, el Express, uno de los diarios más populares y faranduleros de Alemania, le declara la guerra a los ingleses. La discusión había decaído ya bastante de nivel.

En realidad, la noticia procede originariamente de Alemania. Leí sobre el tema en internet (en direcciones respetables, de cadenas de TV públicas, esto es, pagadas con el dinero de todos los contribuyentes) el mismo día de la elección de Benedicto XVI, a altas horas de la noche. Sí, Joseph Ratzinger, había estado en los Hitler Jugend y su hermana Maria en el BDM. Al parecer, la información se había tratado de usar anteriormente, para impedir su nominación como cardenal.

El cardenal Ratzinger nunca negó haber pertenecido a los jóvenes de Hitler. En el libro La sal de la tierra -en que el entonces cardenal es entrevistado por el entonces periodista del Stern y del Spiegel (ambas revistas rabiosamente anticatólicas), Peter Seewald- cuenta que tuvo que entrar a los Hitler Jugend. Pero que, estando en el seminario, se dió de baja del grupo, pese a que ello le traería problemas de dinero, pues, sin pertenecer a esta organización, difícilmente quedaría eximido del pago de sus estudios.

En aquel entonces, no era habitual que el hijo de padres humildes y que no habían estudiado se matriculara en la universidad. Hay que aclarar que, en Alemania, los futuros sacerdotes estudian teología en la universidad, junto a los demás estudiantes, no hay centros de estudios exclusivos para los seminaristas, como en otros países.

Volviendo al tema de los Hitler Jugend, al parecer, el pequeño Joseph acudió sólo un par de veces a las reuniones. Se dice que lo habría ayudado el profesor del colegio que tampoco era nazi y que no veía la necesidad de que fuera a las actividades que se organizaban.

En el otoño de 1944 faltan soldados y el ejército se ve obligado a enrolar a los más jóvenes, a los 17 años, siendo aún estudiante Ratzinger es nombrado ayudante de la artillería antiaérea. Gracias a Dios, queda bajo el mando de un oficial que odia a los nazis, se compadece del joven Sepp (así le llaman a los José en Baviera) y cambia su destinación desde München, donde caen demasiadas bombas, a Traunstein, donde no cae ninguna. A los 18 años es hecho prisionero de guerra, afortunadamente por un periodo corto.

Esta es pues la experiencia de Benedicto XVI con el nacional socialismo. No hay que olvidar que la foto que circula del pequeño Joseph al entrar al colegio data de 1932, cuando él tenía seis años. Saquemos las cuentas: Hitler asumió el poder (Machtübernahme) en enero de 1933, sólo un par de meses después del momento en que fue tomada la foto, cuando Benedicto cursaba el primer año de colegio.

En cuanto a su entorno familiar, de ninguna manera se puede decir que proceda de un ambiente especialmente pro-nazi, puesto que, como lo reconoció la televisión y la radio israelí, sus padres eran patriotas bávaros y, por tanto, anti-nazis.

¿Me pregunto si alguien reclamó cuando le entregaron el Premio Nóbel de Literatura al escritor Günter Grass, que fue miembro de la SS? ¿O si algún país se negó a ser visitado por Hans-Dietrich Genscher, ex-ministro de relaciones, perteneciente al ala izquierda del Partido Liberal que militó en el Partido Nacional Socialista? ¿O si alguien rasga vestiduras porque el Presidente del Consejo de la Iglesia evangélica alemana -el obispo Huber- es hijo de un profesor de Derecho Público reconocidamente nacional socialista?

¿O es que estamos ante un doble estándar moral? ¿O simplemente, ante un problema de doble moral?

Charles Moore, durante años redactor jefe del Daily Telegraph y actualmente comentarista de ese mismo periódico y del Spectator opina que, después de tantas décadas, Alemania ha sufrido ya bastante penitencia y que, de esta forma, ha recuperado su honor entre las naciones. Agrega que, la elección de un hombre que creció en una sociedad tremendamente obscura como fue la del nacional socialismo, demuestra que, de la sociedad más corrupta, puede venir algo bueno y que la peor de las sociedades puede reivindicarse. De esta manera, el autor inglés invierte los argumentos de los acusadores de Benedicto.

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