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lunes, 09 mayo 2005
La pobreza y el desempleo aumentan el riesgo de enfermedad
Quizás sea una verdad de perogrullo; pero a veces es necesario que las perogrulladas nos sean presentadas en una convención científica para que las escuchemos. Una de las conclusiones del Congreso Médico que acaba de teminar en Berlín es que el desempleo enferma. En otras palabras, se puede comprobar una relación directamente proporcional entre la falta de ocupación estable y el aumento en el riesgo de las enfermedades en la población. El estudio se refiere al desempleo y a la pobreza, términos que, para estos efectos, son prácticamente intercambiables.
Las razones son múltiples: quien carece de un trabajo, carece también de motivación para acudir a los exámenes preventivos. Por tanto, las probabilidades de enfermar son mayores. Con cerca de cinco millones de despempleados -tendencia a más- el número de personas que caen dentro del grupo de riesgo, aumenta día a día.
Asimismo, la vida de quienes no tienen trabajo y han caído en la pobreza -continúan los médicos- se desarrolla en un habitat inapropiado y con abundantes limitaciones materiales: mala alimentación, viviendas insalubres. La forma de vivir en las capas más pobres de la población es poco saludable, tanto en lo físico, como en lo espiritual, en este último ámbito, abundan los problemas familiares que, en definitiva, disminuyen la calidad de vida. De acuerdo a las estadísticas proporcionadas en Berlín, la vida de los más necesitados es, en promedio, siete años más corta que la de aquellos que pertenecen a los sectores con suficientes ingresos.
Una de las conclusiones más dramáticas del estudio es que esta pobreza de los desempleados se hereda a la siguiente generación. Sus hijos serán los pobres de mañana y, con ello, su riesgo de enfermedad es mayor que el de los hijos de personas con una situación económica y un trabajo estables. Es la reproducción de la pobreza, se dice que los hijos de quienes hoy día viven de la ayuda social, de lo que les da el estado, serán quienes recibirán la ayuda social de mañana, porque no han conocido otra manera de vivir.
Personalmente, pienso que hay que contar con la libertad humana y que sostener que no es posible romper el círculo vicioso del desempleo y la pobreza sería caer en el determinismo. Pero, hay que reconocer que, en los hechos, es difícil salir adelante. Se requiere ayuda desde fuera, por ejm., de colegios y profesores, que estén en condiciones de enseñar virtudes como la laboriosidad, la constancia, la honradez, el respeto a la palabra empeñada, en fin, educar para el trabajo. Y de esta forma, suplir este déficit que traen de la familia. Lo mismo con los hijos de migrantes (ver envío de 8 de abril sobre los migrantes turcos). Mi experiencia me dice que es una labor muy difícil y que los establecimientos educacionales estatales no serán capaces de sacar adelante a la gran mayoría de los hijos de los pobres de hoy.
De acuerdo al informe, los grupos de mayor riesgo están constituidos principalmente por personas que viven de la ayuda social (3,8 millones), desempleados (actualmente, poco menos de cinco millones), inmigrantes (sobre todo ilegales), mujeres cabeza de familia, familias numerosas, enfermos psíquicos, personas sin casa (500 mil) y quienes viven en hogares (de los más diversos tipos, hay muchos en Alemania, se puede decir que en ellos se acoge a marginados de la sociedad por diversos motivos: madres solteras, huérfanos, drogadictos, alcohólicos, personas con alguna minusvalía de carácter físico, etc.).
A mi modo de ver, hay que diferenciar entre quienes reciben ayuda social y viven de ella largos años, de aquellos que encuentran un empleo al cabo de algunos meses. Pero como la locomotora económica siga detenida, se tornará cada vez más difícil entontrar trabajo, con el consiguiente aumento de la pobreza y con ella, empeorará la salud de la poblacion. A su vez, el estado tendrá cada vez menos dinero (debido a la estagnación de la economía) para invertir en salud. La imaginación y la capacidad de los políticos es puesta a prueba una vez más. Espero que no recurran al fácil expediente de alzar los impuestos ya existentes y/o inventar otros nuevos.
Marta Salazar
El informe se puede leer en:
http://www.aerzteblatt.de/v4/news/news.asp?id=20028
http://www.bundesaerztekammer.de/30/Aerztetag/108_DAET/10Presse/200505051.html
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