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jueves, 23 junio 2005

La polémica en torno a Víctor Farías sobre Allende y el antisemitismo

Tal vez a alguno de Uds. les extrañe que no me haya sumado a la discusión en torno a los dichos del docente chileno de la Universidad de Berlín (profesor de filosofía, especialista en Heidegger, de quien fue discípulo y conocido a través de sus obras sobre el pensamiento de este filósofo alemán), Víctor Farías acerca del antisemitismo de Salvador Allende (tan alabado en Europa). Los primeros artículos aparecieron en la prensa española y alemana, unos a favor de la tesis de Farías, otros en contra. Para todos los gustos.

Me parece que, como se trata de un tema chileno de relevancia internacional y que, precisamente salió a la luz y se hizo conocido en Europa y a través de la prensa europea (especialmente de la alemana). Y como tiene 100% relación con Alemania, me permito reproducir unas palabras del que quizás sea el historiador chileno vivo más importante (historiador-historiador; porque en Historia del Derecho, el mejor es Bernardino Bravo Lira, también conocido en Alemania e investigador de la Fundación Humboldt) Gonzalo Vial.

Sólo dos aclaraciones: Eduardo Frei es Eduardo Frei Montalva, Pdte. de Chile, demócrata cristiano. Del mismo partido que ahora está en el gobierno, en la coalición con los socialistas. La democracia cristiana en mi país (a diferencia de lo que ocurre en Europa) no es de derecha, sino de izquierda o en el mejor de los casos de centro izquierda a izquierda. Aunque, como he dicho en otras oportunidades, no me gusta hablar de izquierda ni de derecha.

Pedro Aguirre Cerda, también Pdte. de la República, por allá por los ya lejanos años 30, militante del Partido Radical que representa nuestra socialdemocracia. Llegó al poder en 1936, encabezando un frente popular integrado por socialistas, comunistas democráticos y la Confederación de Trabajadores.

Afortunadamente, en mi país viven muchos miembros del pueblo hebreo, sefarditas y eskenazis (del Este de Europa) y tuve la suerte de asistir a un colegio con una alta concentración de niños judíos, lo mismo en la Universidad donde estudié en Chile. Ortodoxos (se los ve por la calle con sus trenzas y su vestimenta tradicional) o liberales, son un enriquecimiento para cualquier país.

El artículo aparece en el diario La Segunda (para el que escribo una vez al mes), el enlace es:

Más sobre el libro de Víctor Farías

Y el texto de Gonzalo Vial Correa:

La publicación del libro de Víctor Farías "Salvador Allende. Antisemitismo y eutanasia" no deja, desgraciadamente, duda alguna sobre dos hechos:

1. Que Salvador Allende, los años 30 del siglo pasado, en su tesis para titularse de médico, manifiesta claramente convicciones antisemitas, y del antisemitismo más burdo: que los judíos, como raza, "'se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y , sobre todo, la usura".

2. Que durante la misma década, pero más adelante, como Ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social del Presidente Aguirre Cerda, Salvador Allende presenta al Congreso Nacional un proyecto de ley que -como ha demostrado el doctor Juan de Dios Vial en este mismo diario (12 de abril)- se inspira en la Ley para Precaver una Descendencia con Taras Hereditarias, de Hitler y la sigue estrechamente. La ley alemana data de 1934, y el proyecto chileno de 1939. La sustancia de ambos documentos legales es la misma: obligar a esterilizarse a ciertos enfermos cuyo mal, "de acuerdo con los conocimientos médicos, pueda transmitirse a su descendencia", según dice el proyecto. Y que para éste, son: esquizofrenia, sicosis maníaco depresiva, epilepsia esencial, corea de Huntington, idiocía, imbecilidad y debilidad mental profunda, locura moral constitucional y alcoholismo crónico.

La iniciativa de Allende ni siquiera se vio en nuestro Parlamento. La ley nazi llevó a los horrores masivos que todos sabemos.

Es de felicitar a Víctor Farías por haber exhumado y revelado estos antecedentes. Es benéfico conocerlos, cualesquiera que hayan sido los propósitos de Farías, y se acepten o no sus conclusiones. "La verdad os hará libres".

Ahora... ¿qué importancia tiene todo esto, desde un punto de vista histórico? A mi juicio, poca o ninguna... y a la vez sobresaliente, dependiendo del punto de vista que se adopte.

A) Desde el punto de vista de la personalidad de Salvador Allende y su papel en la Historia de Chile, me parece que los descubrimientos de Víctor Farías no tienen mayor trascendencia. Allende publicó su tesis médica a los 25 años y planteó su proyecto a los 29. Nunca jamás (que yo sepa), en su dilatada vida pública, manifestó de nuevo esas aberraciones juveniles, ni menos - y esto sí es objetivo- las tradujo en actos concretos. Y debemos recordar que fue congresista muy destacado durante cuarenta años, cuatro veces candidato presidencial y finalmente Supremo Mandatario. Aquellas ideas, entonces, fueron pecados de juventud, y pecados verbales.

La relación que pretende establecer Farías entre el antisemitismo de Allende los años '30, y su conducta respecto al nazi Walther Rauff, cuando fue Presidente, no tiene pies ni cabeza. Farías dice que Allende "se negó a hacer uso, en el caso Rauff, de su atribución presidencial inobjetable para expulsar... a todo extranjero cuya presencia afectara los intereses del país, (y)... entregarlo a la justicia". Pero no agrega que - mucho antes de llegar Allende a la Presidencia- se había pedido formalmente la extradición de Rauff y la Corte Suprema la había denegado. Expulsarlo, pues, hubiera sido pasar por encima del tribunal máximo del país, un resquicio legalmente discutible, y moralmente inaceptable. Ahora, agregar - como hace Farías- , sin prueba, que se le "ha sugerido con insistencia en sectores del entorno de Walther Rauff" que éste financió a Allende en su campaña parlamentaria de 1969, simplemente no es serio, no se hace.

B) Pienso que la importancia de las revelaciones de Farías es, sin embargo, extraordinaria, miradas desde otro punto de vista completamente distinto.

A saber: B.1. ¿Cómo pudo la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, interviniendo una comisión de tres facultativos de primera línea - a quienes, por lo mismo, no nombraré- aprobar esa locura de tesis, en la cual (entre otras cosas), y además de la referencia a los judíos, se hablaba de los gitanos dominados por la "pereza, la ira y la vanidad"; y de "las más de las tribus árabes", diciéndolas "aventureras, imprevisoras, ociosas y con tendencias al hurto"?

B.2. ¿Cómo pudo el Estado, a través del Manicomio de Santiago, editar la tesis?

B.3. ¿Cómo pudieron el Presidente Aguirre Cerda - gran figura benévola de nuestra Historia- y un gabinete en el cual se codeaban con Allende personajes distinguidos y prestigiados de nuestra política, v.gr. Pedro Enrique Alfonso, Carlos Alberto Martínez y Arturo Olavarría, respaldar el proyecto de esterilización masiva?

La respuesta es sencilla: esas ideas - racismo; "ingeniería social" a través de esterilizaciones forzadas y otras medidas, para "mejorar"' la calidad étnica- , que hoy nos parecen horripilantes, eran COMUNES Y POPULARES en la época, incluso, y quizás especialmente, entre los intelectuales.

Si aquellos años hubieran existido, como hoy, las encuestas, el respaldo a las aberraciones dichas hubiese resultado aplastante. Y algunos sociólogos y publicistas de imagen que conozco, de haber vivido durante dichos años, hubieran sin duda recomendado el racismo y la esterilización masiva a su clientela de gobernantes y parlamentarios. Era "la voz del pueblo".

Sólo la Iglesia Católica - resistiendo, igual que hoy, "antidemocráticamente", la presión incluso de sus propios fieles... la Iglesia, siempre "anticuada", "tradicional", "inflexible", "seudo y autodeclarada depositaria de la verdad absoluta"- , jamás aceptó la ingeniería social con los enfermos, y por boca de Pío XI, en la Encíclica Mit Brenender Sorge, condenó el racismo con palabras de fuego.

Los demás, aquí y afuera... Veamos ejemplos.

ANTISEMITISMO. La inmigración de judíos a Chile, en vísperas del Holocausto, estos mismos años, tuvo fuerte resistencia interna. El Cónsul de Chile en Praga advertía oficialmente al Gobierno en 1938: "Son sumamente feos, y de su eventual cruce con las razas aborígenes resultarían verdaderos 'partos de los montes', ridiculus mus" (hermoso ejemplo de racismo por partida doble). Un senador conservador - hombre, por lo demás, piadoso, ecuánime y filantrópico- afirmaba en el hemiciclo que "ellos mismos (los judíos) se encargan de crear problemas, ahí donde previamente no los hay". Un joven Eduardo Frei fulminaba, por aquella época, contra el "judaísmo internacional".

ESTERILIZACION. El año 1935 - en líneas menos extremas que la nazi, o la de Allende, pero conceptualmente iguales- la tenían establecida Suecia, Noruega, Suiza, Dinamarca y 27 estados norteamericanos. California llevaba ya 9.000 esterilizaciones. Margaret Sanger, "madre fundadora" de la IPPF - el organismo mundial de propagación de métodos anticonceptivos, cuyo brazo chileno es la sombría APROFA- defendió, aún durante la Segunda Guerra Mundial, los programas nazis de eugenesia, esterilización, eutanasia, aborto e infanticidio. Un médico compatriota nuestro, que llegaría a eminencia nacional, también lo hizo desde Alemania, escribiendo a la prensa de Chile cuando se dictó la ley de Hitler y respecto a ella.

Etc., etc. Salvador Allende no estaba solo.

Estos monstruos ideológicos - el racismo, la esterilización masiva- se encontraban ya mediana pero no totalmente desprestigiados, en lo científico, a fines de los '30. Pero desprestigio tal todavía no "bajaba a la plaza pública". Fue necesario el conocimiento de los espantos de la "ciencia eugenésica" de los nazis, y del Holocausto, para que antisemitismo y esterilización masiva dejasen de ser términos "políticamente correctos".

Pero la "ingeniería social"... ¿no sigue rigiendo entre nosotros, solapada y ensordecida? ¿No se violenta desde los años '60 a las mujeres pobres, imponiéndoles - de hecho- el uso de las T intrauterinas para que no conciban? ¿El Programa de Salud de la Mujer (!) del ministerio del ramo, no implanta las mismas T a adolescentes sin permiso ni conocimiento de sus padres? ¿No distribuye el Ministerio, gratuitamente, una píldora que la Federal Drugs Agency (FDA) norteamericana no permite circular sin receta médica por su eventual carácter abortivo, carácter que además declaró una sentencia ejecutoriada de la Corte Suprema? ¿No se salta el Ministerio esa sentencia con el resquicio ridículo de colocarle otro nombre comercial o de fantasía al mismo fármaco (!!)? ¿No estuvo a punto de hacerse masivo el reparto de la píldora, golpe que fracasó sólo por casualidad, y que durante meses habían montado entre cuatro paredes - a espaldas de la opinión pública- el Subsecretario del Ministerio y APROFA? ¿No se dictó un decreto para que los Servicios de Salud estén OBLIGADOS a esterilizar a una analfabeta casada de dieciocho años, sin hijos, aunque el marido no consienta ni sepa? ¿No es el único requisito de esa enormidad, que la analfabeta esterilizada coloque su impresión digital en un papel (que no puede leer),declarando haber sido advertida de los riesgos que corre (!!!)? ¿No están expidiendo los Servicios de Salud certificados de esterilización, obviamente para presentarlos a empleadores que los exigen a fin de ahorrarse pre y post natales y fueros maternos?

Comentarios

Impresionante y terrible. Hoy como en los años 30, la eugenesia campa a sus anchas con argumentos poco remozados. Bueno es desenmascararlo. Gracias.

Anotado por: Alberto | martes, 28 junio 2005

En España, en un diario no precisamente proclive ni condescendiente con la izquierda, en fecha 12 de junio, se han puesto al descubierto las falsedades de Víctor Farías tras una lectura íntegra de la tesis doctoral de Salvador Allende.

Le recomiendo encarecidamente su lectura.

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/504/1118527213.html

Anotado por: Anita | lunes, 11 julio 2005

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