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martes, 28 junio 2005

Saldo migratorio negativo en Alemania

Marie Luise Beck, encargada gubernamental de de las migraciones nos ha entregado las cifras: en Alemania viven 14 millones de personas con lo que en alemán se denomina un Migrationshintergund, esto es, un background como migrantes.

Tal cifra se compone de 6,7 millones de extranjeros (tengo el honor de pertenecer a este grupo), que representa un 8% de la población; 1,8 millones de nacionalizados; 4,5 millones de Aussiedler (que son los ciudadanos de etnia alemana que se han trasladado al territorio de la RFA en los últimos años) y 1,5 millones de hijos de matrimonios binacionales.

El 25% de los nacimientos corresponde a niños con un padre o madre extrajero/a. El 20% de los matrimonios celebrados son binacionales. En las grandes ciudades, el porcentaje de población juvenil migrante o hijo de migrante o de Aussiedler llega al 40%. (En el colegio de mis hijos menores, esto es, hasta 4° año, más de la mitad de los niños son de ascendencia árabe). Y la tendencia va en aumento constante desde hace años. Esto crea problemas similares a los que colapsaron en Amsterdam inmediatamente después del asesinato del cineasta Theo van Gogh (ver mi artículo Holanda está en todas partes).

Lo único que está disminuyendo paulatina pero ciertamente, es el número de inmigrantes, al parecer, hay menor interés en migrar a Alemania. Es el llamado saldo migratorio negativo. (A quienes tengan interés, les recomiendo Ausländerbeauftragte weist auf geringen Wanderungssaldo hin, en que la señora Beck informa a una de las comisiones parlamentarias acerca del tema). Personalmente atribuyo la disminución del interés en trasladarse a Alemania, a la mala situación de la economía del país que lo hace poco atractivo.

Todos están contestes -ahora- en que no sería conveniente hacer de los extranjeros y la inmigración, uno de los temas de la próxima campaña electoral. Para la clase política es una tentación permanente, pues es un tema fácil, sobre el cual se puede lanzar un par de consignas que serán retruibuidas con miles de votos. Además, el descontento es grande y culpar a los extranjeros del desempleo -para distraer la atención lejos de los reales problemas de la economía- es lo más fácil del mundo.

Algunas pocas voces más atrevidas, opinan que hay que hacer de Alemania un país atractivo para recibir a los migrantes más capaces y más emprendedores. Algo así como un tipo de migración selectiva y controlada. Al respecto puedo sólo repetir lo que señalé en un artículo publicado en el Diario Financiero (enlace al periódico en columna de la izquierda) el verano pasado (texto en Sobre el invierno demográfico: ¿Se muere la población europea?): "A diferencia de los estados americanos, el estado-nación europeo tiene un acervo cultural formado que, asociado a su asfixiante socialismo cultural, impone una cierta forma de pensar como la única correcta y presenta una escasa apertura frente a los inmigrantes". (a quienes moleste la palabra socialismo, por favor, la pueden reemplazar por totalitarismo de la sociedad civil). Esta es, a mi modo de ver, la dificultad mayor, un obstáculo casi insalvable y, en definitiva, una de las causas de la formación de las llamadas -y temidas- sociedades paralelas.

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