domingo, 10 julio 2005

La Guerra de los Mundos - de Steven Spielberg - con Tom Cruise

El martes pasado, vimos La Guerra de los mundos (1). Remake (la primera versión cinematográfica es de 1953) cuya filmación duró un tiempo récord de diez semanas. Una nueva versión del libro de H. G. Wells, esta vez con Tom Cruise como protagonista "único", porque los demás artistas, salvo tal vez su hija Rachel, son co-protagonistas. Incluso la gran Eowyn - Miranda Otto o, en esta ocasión, Mary Ann no tiene un rol verdaderamente relevente.

Ray Ferrier es un empleado portuario que maneja una grúa de esas que levantan contenedores: del puerto a los barcos, de los barcos a tierra firme y viceversa. Estuvo casado con la dulce Mary Ann que lo dejó y se casó con Tim, su "segundo marido". Tim se viste bien, es educado, su casa es un palacio comparada con la de Ray y tiene un Lexus. Es increíble cómo han subido de categoría los vehículos japoneses, en otra época, un norteamericano ganador habría tenido un Mercedes.

Ray, es todo lo contrario, es un looser, un perdedor, impuntual, mal vestido, tiene un auto viejo, una casa debajo de un puente de esos por donde pasa la autopista (su forma de vivir me recuerda mucho al norte de la ciudad de Bonn) con una bandera norteamericana flameando en la puerta. Pero eso no es todo. Su casa es un desastre, todo desordenado, no hay nada para comer; pero sí un gran aparato de televisión.

Sin embargo, pese a su fracaso social, él sigue siendo el padre de sus hijos, que pasarán el fin de semana con él, aunque Tim sea quien ahora paga los colegios donde asisten Rachel y Robbie. Deben acudir a buenos colegios, lo que contribuye a que la diferencia de estrato social haya originado un abismo cultural entre padre e hijos. Esto se pone de manifiesto especialmente durante el juego de béisbol entre Robbie y Ray, en que ambos hijos se burlan de su padre porque no sabe el nombre de alguna capital de algún país del mundo.

Con relación a Mary Ann, hay una suerte de melancolía en las palabras y en la mirada de Ray hacia su ex, sobre todo, cuando le dice que se ve muy bonita embarazada (está esperando un hijo de Tim). Pero respeta su decisión: ahora está casada con Tim y él sabe que con Tim, no puede competir. Actitud bastante distinta a la de Goerge Cluny o Danny Ocean que conquista a Julia Roberts - Tess Ocean, pese a que sabe que está (por lo menos en lo que respecta al dinero) en una posición bastante desmedrada en comparación con el desagradable Andy García o Benedict.

Ray nunca fue un buen padre, lo sabe él y también lo sabe su hijo Robbie que se lo recuerda reiteradamente durante el ataque de los extraterrestres: "lo único que quieres es dejarnos con mamá" y después, olvidarte de nosotros, porque para ti, sólo somos un estorbo. "Nunca te has preocupado de nosotros". Hay que perdonar a Ray, él no puede ser un buen padre, por lo menos no uno como le gustaría a Robbie. Supongo que es el drama de muchos hijos, y no sólo de hijos de matrimonios deshechos.

La película tiene dos historias: la invasión de los extraterrestres y la de un padre -Ray Ferrier- y sus dos hijos Robbie y Rachel. Que deben sortear una serie de dificultades para sobrevivir a la invasión y llegar a casa de los abuelos maternos, que no soportan a Ray, el ex-marido. Pero que, al final de la película, deben al detestado ex-yerno, la vida de sus nietos.

A la invasión, se suman las dificultades entre ellos tres. Rachel sufre de claustrofobia, aunque aún no siente la aversión contra su padre que muestra su hermano. Robbie tiene con su padre los problemas que mencioné más arriba.

Pero, al final, Ray triunfa y, ante los ojos de sus hijos, sobre todo de Robbie, demuestra que es capaz, que puede sacarlos adelante en circunstancias extramadamente difíciles, pese a que había, aparentemente fracasado en lo cotidiano. Es mutatis mutandi, y en lo tocante a la relación padre-hijo, una historia del tipo The day after tomorrow.

Lo que me ha dejado pensando es la escena en que Ray mata al ex-conductor de ambulancias... No sé qué pensar sobre este punto.

La película no termina con un happy end inmedaitamente después del término de la invasión, en que los humanos no triunfan, sino que los extraterrestres son vencidos por las bacterias. La película no se queda hasta ahí, continúa y the end tiene lugar recién después del fuerte abrazo que da Robbie a su padre y que pone punto final al rechazo que el chico siente por él.

Esta es la historia central, el hilo conductor de la película, en que la invasión no es vista desde un punto de vista macro, sino micro, desde la perspectiva de este padre que lucha denodadamente por salvar a sus dos hijos de una muerte segura.

Qué ocurre después entre ellos dos y entre todos los demás personajes, es algo que queda abierto, entregado a lo que nosotros queramos. Haber llegado más allá habría sido too much, innecesario. No es el estilo de Spielberg.

La invasión me recordó un poco a los campos de concentración, en que objetivamente no había esperanza; pero brillaba un rayo esperanzador en alguno de los prisioneros. Ray dando ánimos a Rachel, me hizo pensar en Roberto Benigni en La vida es bella, sobre todo en la escena en que le venda los ojos para que no vea la realidad que es extremadamente cruel y que no soportaría. Claro que Guido nunca luchó contra los nazis, como sí luchó Ray en esa espectacular escena en que, con una granada y arriesgando su vida por salvar a su hija, derrota a un trípode y libera a los demás prisioneros.

Los extraterrestres no me gustaron, no parecían los seres superiores, más inteligentes que nosotros. Que no se hayan dado cuenta de la presencia de los tres humanos en la guarida donde estaban escondidos, no me parece una señal de inteligencia superior. Prefiero a los manos del Eternauta, esa antigua historieta argentina de Oesterheld/Solano, en que sí se veían superiores.

Los efectos especiales son buenísimos. No se podía esperar menos de la empresa del gran George Lucas. Es una película de mucha acción desde el primer momento. No tiene momentos de descanso. La música del gran John Williams, insuperable. El trabajo de cámara es lo mejor, muy bien logrado. Es de destacar que la historia de la invasión y de la lucha contra los extraterrestres está contada desde la perspectiva de Ray y sus hijos, de manera que la filmación, la cámara está, por así decirlo, centrada en ellos.
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(1) Rodrigo (La vida Trendy) me ganó, la vió una semana antes que yo.

Comentarios

Es muy difícil, o prácticamente imposible, medir a un ser humano, salvo que haya dejado pruebas de su propia pequeñez. Cuando alguien se comporta inveteradamente de un modo mezquino, no procede esperar de él grandes cosas. Es lo que ocurre con el marido triunfador, que deja que sus hijastros menosprecien a su padre. Al final resulta que quien realmente vale es el menospreciado.

Anotado por: Vicente Torres | domingo, 10 julio 2005

Gracias por tu comentario, estimadísimo Vicente!

Anotado por: Marta | lunes, 11 julio 2005

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