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domingo, 17 julio 2005
Homosexualidad una reflexión personal, por Jutta Burggraf
Tengo el honor de presentar un artículo de la profesora Jutta Burggraf, en exclusiva para este blog.
Como es un artículo de fondo, decidí colocarlo hoy domingo, en la esperanza que tengamos algo más de tiempo para leer y reflexionar con más tranquilidad. Porque durante la semana, creo no equivocarme al suponer que todos tenemos cientos de cosas que hacer y poco tiempo para sentarnos a leer con algo más de calma.
Homosexualidad una reflexión personal
La homosexualidad es una vieja realidad existente desde la Antigüedad. Lo que es más propio de nuestra época, es una enorme confusión en el enfoque de este tema, confusión que no solamente alcanza a personas cultas, sino también a no pocos hombres y mujeres con cierta formación religiosa. La razón no es difícil de encontrar: consiste en el continuo bombardeo de los medios de comunicación interesadamente movidos por el colectivo gay. Cantidad de programas de radio y televisión, de libros, revistas y páginas web han logrado, en las últimas décadas, que las manifestaciones homosexuales sean cada vez más intensas y aceptadas en nuestras sociedades multiculturales. Se consideran como algo no sólo frecuente, sino normal, como una opción sexual más entre muchas otras.
Hace falta un estudio sereno del fenómeno, que pueda ayudar a reflexionar de nuevo y más profundamente sobre la compleja, difícil y dolorosa situación en la que se encuentra una persona homosexual. Lo digo con énfasis, porque no conviene hablar de "homosexuales", ya que no se puede reducir a nadie a su sexo: cada persona es mucho más que su sexualidad.
El proceso de identificación con el propio sexo
Para comprender las bases antropológicas del problema, es preciso considerar el proceso en el que se forma la identidad como varón o mujer. Los especialistas señalan tres aspectos de este proceso que, en el caso normal, se entrelazan armónicamente: el sexo biológico, el sexo psicológico y el sexo social.
El sexo biológico describe la corporeidad de una persona. Se suelen distinguir diversos factores. El "sexo genético" (o "cromosómico") -determinado por los cromosomas XX en la mujer, o XY en el varón- se establece en el momento de la fecundación y se traduce en el "sexo gonadal" que es responsable de la actividad hormonal. El "sexo gonadal", a su vez, influye sobre el "sexo somático" (o "fenotípico") que determina la estructura de los órganos reproductores internos y externos. Estos fundamentos biológicos intervienen profundamente en todo el organismo, de modo que, por ejemplo, cada célula de un cuerpo femenino es distinta a cada célula de un cuerpo masculino.
El sexo psícológico se refiere a las vivencias psíquicas de una persona como varón o mujer. Consiste, en concreto, en la conciencia de pertenecer a un determinado sexo. Esta conciencia se forma, en un primer momento, alrededor de los 2-3 años y suele coincidir con el sexo biológico. Puede estar afectada hondamente por la educación y el ambiente en el que se mueve el niño.
El sexo sociológico (o civil) es el sexo asignado a una persona en el momento del nacimiento. Expresa cómo es percibida por las personas a su alrededor. Señala la actuación específica de un varón o de una mujer. En general, se le entiende como el resultado de procesos histórico-culturales. Se refiere a las funciones y roles (y los estereotipos) que en cada sociedad se asignan a los diversos grupos de personas.
Estos tres aspectos no deben entenderse como aislados unos de otros. Por el contrario, se integran en un proceso más amplio consistente en la formación de la propia identidad. Una persona adquiere progresivamente durante la infancia y la adolescencia la conciencia de ser "ella misma". Descubre su identidad y, dentro de ella, cada vez más hondamente, la dimensión sexual del propio ser. Adquiere gradualmente una identidad sexual (dándose cuenta de los factores biopsíquicos del propio sexo, y de la diferencia respecto al otro sexo) y una identidad genérica (descubriendo los factores psicosociales y culturales del papel que las mujeres o varones desempeñan en la sociedad). En un correcto y armónico proceso de integración, ambas dimensiones se corresponden y complementan.
Una consideración especial merecen los estados intersexuales (los llamados intersexos) ya que algunos argumentan que la existencia de personas transexuales y hermafroditas demostraría que no hay solamente dos sexos. Pero los estados intersexuales significan anomalías con características clínicas variadas; suelen ocurrir en una etapa muy precoz del desarrollo embrionario. Se definen por la existencia de contradicción de uno o más de los criterios que definen el sexo. Es decir, las personas transexuales disponen de una patología en alguno de los puntos de la cadena biológica que conduce a la diferenciación sexual. Sufren alteraciones en el desarrollo normal del sexo biológico y, en consecuencia, también del sexo psícosocial. En vez de utilizarlas como propaganda para conseguir destruir las bases de la familia y de la sociedad, conviene mostrarles respeto y darles un tratamiento médico adecuado.
Hay que distinguir la identidad sexual (varón o mujer) de la orientación sexual (heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad). Se entiende como orientación sexual comúnmente la preferencia sexual que se establece en la adolescencia coincidiendo con la época en que se completa el desarrollo cerebral. Tiene una base biológica y es configurada, además, por otros factores como la educación, la cultura y las experiencias propias. Aunque los números varían según las diversas investigaciones, se puede decir que la inmensa mayoría de las personas humanas son heterosexuales.
Otra cosa todavía distinta es la conducta sexual. En el caso normal, designa el propio comportamiento elegido, puesto que hay un margen muy amplio de libertad en el modo en que tanto la mujer como el varón pueden conducir su sexualidad.
Después de estas aclaraciones, se puede formular la siguiente tesis: mientras una persona siempre posee un valor inmenso y merece nuestro respeto y cariño, la tendencia homosexual puede considerarse como un "mal físico" (una situación dolorosa) mientras que la conducta homosexual es, generalmente, un "mal moral" (un pecado).
¿Por qué la tendencia homosexual es un mal?
Algunos dicen que es una variación normal de la naturaleza humana: del mismo modo que hay personas con la piel de color negro, blanco o rojo, o bien unos usan la mano derecha y otros la izquierda, unos son altos y otros bajos, así unos tendrían una disposición al amor heterosexual y otros una disposición al amor homosexual.
Pero no podemos comparar cosas diferentes. La raza o la estatura no tienen nada que ver con la libertad y con la moralidad de los actos de una persona. (No puedo influir en mi raza: es un hecho que tengo que aceptar).
La raza o la estatura no me disponen ni para realizar el bien ni para realizar el mal. Puede haber santos africanos, chinos y europeos; y puede haber criminales altos y bajos, gordos y flacos, que disparan con la mano derecha o izquierda. La tendencia homosexual, en cambio, dispone a unos actos gravemente desordenados que hacen daño siempre, tanto a la persona que las realiza como a los demás. Por supuesto, no es "moralmente" mala la tendencia misma (¡las personas no tienen culpa por encontrarse en esa situación dolorosa!); pero la tendencia dispone a las personas a hacer algo gravemente malo. Por eso se debe considerar la disposición homosexual como un mal "físico", una desorientación real, un defecto objetivo. No podemos compararla con el color de la piel; conviene más bien relacionarla con la cleptomanía o el sadismo, que son otras tendencias desorientadas: disponen al sujeto a robar, o a gozar haciendo sufrir a otro.
Otra pregunta distinta es si una persona que sufre de esos "males" sea plenamente responsable de sus actos.
¿Por qué la práctica homosexual es un mal?
Practicar la homosexualidad, no es un camino hacia la felicidad. Muchos homosexuales sufren, en el fondo de su corazón. Aunque digan, durante décadas, que la tendencia homosexual sea normal, sienten que no es así, al menos lo sienten en algunos momentos de sinceridad.
Y aunque el noventa por ciento de la población quisiera actuar del mismo modo, nunca sería "normal", porque contradice profundamente a nuestra naturaleza. Si ponemos los actos relacionados con la capacidad de engendrar una nueva vida, sin tener en cuenta nuestra situación existencial, o la del otro, destruimos algo en nosotros, que podríamos llamar la armonía interior, o la certeza radical de que nuestras actuaciones tienen algún sentido.
Mientras, en la unión matrimonial, el hombre y la mujer se transcienden en cierto sentido, por su apertura a una nueva vida, la relación homosexual carece de una verdadera complementariedad y de una auténtica fecundidad. Es una relación estéril por naturaleza. Por eso, tiende a aislar a las personas implicadas, y encerrarlas en sí.
Las personas se centran muchas veces de un modo excesivo en la sexualidad y la desvinculan de una visión completa de la vida humana. Quizá se pueda ver aquí una razón por qué se crea frecuentemente una subcultura alrededor de la homosexualidad: el mundo de la droga, de la prostitución y pornografía, de la desesperación, en fin.
Pero, si son distintos, ¿no tienen el derecho de ejercer su sexualidad?
Una persona que practica la homosexualidad, puede tener una cierta satisfacción momentánea. Pero, con el tiempo, muchas veces, se arruina. Está corriendo, desesperadamente, detrás de la felicidad, que no encontrará en este camino. No podemos superar la soledad interior por el placer.
Ya no son pocos los testimonios de hombres y mujeres que practicaban la homosexualidad y confesaban después –incluso públicamente- que estaban hartos de la vida tan vacía que llevaban: sería una pura ironía que, en América, llamasen gay a las personas homosexuales (gay = ¡"alegre"!), porque, en el fondo de su corazón, no habría nada más que desesperación…
Es un hecho muy probado, que las relaciones homosexuales, ordinariamente, son muy poco estables. Hay grandes celos y susceptibilidades en estos grupos. Oscar Wilde, que sufría de esta tendencia, dijo en una ocasión: "Siempre he buscado amor, pero sólo he encontrado a unos aficionados."
Además de hacer daño a sí mismos, las personas homosexuales pueden hacer daño a otros, corromper a otros, especialmente a chicos jóvenes. Éstos, a veces, pueden sentir alguna tendencia parecida a la homosexual, en una fase determinada de su desarrollo. Es bastante normal, y si no le hacen caso, aquella tendencia desaparece después de algún tiempo sin más.
Pero, desgraciadamente, algunas personas homosexuales adultos se aprovechan de esta confusión sentimental de los jóvenes. Por esto es comprensible la gran preocupación de los padres y maestros. Ciertamente, no deben tratar a las personas homosexuales con prejuicios, ni marginarles. Pero, por otro lado, las personas afectadas no deben aprovecharse de la situación de los jóvenes.
También hay el peligro real de SIDA: una persona homosexual puede contagiarse en cualquier momento, y contribuir notablemente a la difusión de esta enfermedad tan grave. Aunque afecte a todo el mundo, una persona homosexual está en un peligro especialmente grande de contraerlo.
El hombre no tiene un derecho absoluto a cualquier satisfacción, que puede ejercer donde, cuando y como sea. Ejerce su sexualidad dignamente sólo en el matrimonio.
¿Las personas homosexuales no pueden contraer matrimonio?
El matrimonio es por naturaleza la unión estable entre un varón y una mujer, abierta a una nueva generación. En la relación homosexual falta tanto la complementariedad profunda que se da entre lo femenino y lo masculino, como también la posibilidad de realizar un acto capaz para engendrar una nueva vida. Por eso podemos denominar tal relación como sea, pero, si somos honrados, no debemos llamarla un matrimonio, porque es otra realidad completamente distinta.
Una persona homosexual, si no se cura, no puede contraer matrimonio. Puede hacer muchas otras cosas, pero esto no. No es que alguien lo prohiba, él mismo no puede: no es capaz de realizar el acto matrimonial. Decir esto, no es ninguna discriminación: es simplemente comunicar un hecho. Es como decir que un ciego no puede conducir un coche, un paralítico no puede subir un monte...
Luchar por conseguir para las personas homosexuales el derecho de casarse, es parecido a conseguir para las personas sordas el "derecho" de escuchar un concierto. Cuando, después de ruidosas discusiones, marchas de "solidaridad" y protestas públicas, uno cae en la cuenta de que un concierto no hace ninguna gracia a las personas sordas, se monta en vez de ello una película, y se obliga a todos los ciudadanos a llamar la película, a partir de ese momento, "concierto", para no discriminar a nadie… Así se está creando una gran confusión: se vacía el concepto de "matrimonio" de su contenido.
Por otro lado, es verdad que el Estado debe tratar a las personas homosexuales igual que a todos los demás ciudadanos. Tiene que defender sus legítimos derechos: es decir que les aplique a ellas los mismos derechos que tienen las otras personas solteras, y no aquellas que tienen las personas casadas.
Se puede decir: da igual cómo llamar la relación homosexual; si no se la puede llamar "matrimonio", la llamamos "pacto civil". Pero esto puede ser una ingenuidad. Hay un fuerte movimiento internacional que quiere destruir por esta vía el matrimonio. Cuando, por ejemplo, el Estado de Francia permitió el "pacto civil de solidaridad", que reconoce formalmente a las parejas de hecho (también homosexuales), los grupos del movimiento gay se felicitaron de esta "victoria", que consideraban sólo un primer paso en su reivindicación del matrimonio.
Aparte de esto, es evidente que las personas que están juntas toda una vida, por la razón que fuese -sin estar unidas en matrimonio-, necesitan algunas seguridades sociales, ayudas fiscales y privilegios. Se puede discutir para mejorar ciertas leyes singulares.
¿Adoptar hijos?
Si no es posible el matrimonio para personas homosexuales, menos aún pueden adoptar hijos. Los niños necesitan un ambiente emocional estable, quieren participar de las vivencias de sus padres. Imitan, con frecuencia, las costumbres de sus padres. Por esto, es una falta de responsabilidad adoptar hijos en esta situación.
Es un desconcierto para un niño, tener dos padres y ninguna madre visible, o al revés. Un niño encuentra junto a su madre otro tipo de seguridad, protección y refugio que junto a su padre. La inteligencia, la capacidad de amar y el comportamiento social del niño se ven influidos de distinta manera por el padre que por la madre. La cooperación de ambas partes es la mejor garantía para un desarrollo sano…
¿Una persona homosexual puede llegar a ser feliz?
Llegamos a la cuestión decisiva. Por supuesto puede ser feliz una persona homosexual. Pero el camino no es el que marcan, en general, los medios de comunicación. Podemos señalar brevemente cuatro pasos.
1. Renunciar al ejercicio de la sexualidad
Una sexualidad desenfrenada no es ningún bien. En vez de llevar a la felicidad, engendra frustraciones. Es como un veneno que corrompe las personas: debilita la voluntad, quita la autoestima. Para el hombre no es natural seguir todos sus impulsos. En cambio, es natural para él, ser protagonista de la propia vida, "llevar la vida", y no "ser llevado" por las pasiones.
Por tanto, el primer consejo consiste, sencillamente, no ejercer la sexualidad. Es exactamente lo mismo que se puede esperar de las personas heterosexuales, que no están casadas. Y es posible, aunque casi nadie lo diga en público, por la ideología que difunden los grupos de presión.
Vivimos en un mundo muy sexualizado, y se piensa, muchas veces, que el único camino hacia la felicidad sería la práctica de la sexualidad. Pero no es verdad. La persona humana es mucho más rica. Hay una novela italiana en la que el protagonista - que es un play-boy bastante degenerado - dice a una persona amiga: "¿Usted piensa que yo tendría que consultar con un psicoanalista? Dígale por favor, de mi parte, que no hay nada que da tanta felicidad como la templanza. Los psicoanalistas suelen preguntarme, si hubiera reprimido algunos impulsos sexuales. ¡O no! Puede usted estar seguro: jamás he reprimido ninguno de esos impulsos. ¿Quiere saber lo que he reprimido? la vergüenza y la caridad que nos manda el Evangelio. ¿Quiere saber a quién he pisoteado y he hecho callar en mí? ¡al mismo Jesucristo!"
Hay miles de personas que renuncian al ejercicio de la sexualidad. Por ejemplo, un marido, cuya esposa está enferma, no se "consolará" con otras mujeres, si quiere a su esposa.
2. Optar por la libertad
Si los medios de comunicación dicen que los gay no pueden sino actuar según sus inclinaciones, no se comportan nada "tolerantes" con ellos. No les aprecian como hombres. Los degradan de verdad, porque les niegan lo específicamente humano, que es la libertad personal.
Las personas homosexuales no son responsables por la tendencia que experimentan; pero sí que son responsables por la práctica y ésa, a su vez, puede reforzar la tendencia. Es como la codicia que engrandece cuando se alcanza lo que se desea. Una persona hambrienta sueña con la carne asada, y una persona glotona también…
Lo importante es: ¡no sentirse una víctima! ¡También una persona homosexual es libre! Todos encontramos obstáculos y dificultades en la vida, y todos sufrimos de limitaciones. Es importante desarrollar confianza en la propia vida y en el futuro, y superar los complejos de inferioridad: ¡La dignidad y el valor de una persona no dependen de su orientación sexual!
3. Optar por el amor
La moral cristiana no se centra en la sexualidad, aunque los medios de comunicación la presenten así, con una perseverancia obsesiva. Los pecados más graves son de naturaleza "espiritual" (por decirlo de alguna manera): podemos hacer la vida imposible a los demás si los tiranizamos, si disfrutamos de sus debilidades, si les negamos el perdón o les traicionamos. Un hipócrita arrogante puede hacer más daño (a sí mismo y a otras personas) que una persona homosexual…
La moral cristiana tampoco consiste en un catálogo de prohibiciones. Destaca, en cambio, que lo más importante para una persona es la capacidad de amar. Así manda favorecer todo lo que puede engrandecer esa capacidad, y quitar todo lo que puede empequeñecerla. Toca con sus enseñanzas el mismo corazón del hombre, que está hecho para el amor, como afirma el papa Juan Pablo II: "El hombre no puede vivir sin amor. Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido, si no le es revelado el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en él vivamente."
La moral cristiana enseña, sencillamente, a amar. Esto queda especialmente claro cuando se refiere al comportamiento sexual. La Iglesia nunca ha hablado de un modo tan diferenciado y sensible sobre el amor matrimonial como en las últimas décadas. Bendice este amor entre el hombre y la mujer, y no se muestra nada hostil al cuerpo. Sólo habla del pecado, cuando hay un peligro para el amor.
La Iglesia nos invita a buscar el amor, no el placer en sí mismo. Pero si encontramos el amor, encontramos también la satisfacción, la felicidad. Cada amante conoce las ansias hacia la persona que ama, y el gozo de la unión. No tiene sentido preguntarse si el placer es bueno o malo. Lo decisivo es lo que nos da gusto y placer. El gusto para el bien es bueno; el gusto para el mal es malo. No valoramos tampoco el fuego "en sí mismo". Es bueno cuando nos calienta el despacho en una chimenea, y es malo cuando nos quema la casa.
La Iglesia dice un sí al amor. Y para salvaguardar el amor, dice un no a las deformaciones de la sexualidad.
4. Llenar de sentido el dolor
Ser homosexual quiere decir: vivir en una situación dolorosa. Pero el dolor tiene sentido. Cada situación, incluso la más dolorosa, tiene un valor por descubrir; cada sufrimiento nos hace crecer un poco más hacia la madurez. Nos da luz para ver lo que realmente es importante en la vida y, finalmente, nos confiere una gracia especial para acercarnos a la fe cristiana: al misterio de Jesucristo que está con nosotros en cualquier dolor…
Renunciar al ejercicio de la sexualidad, no quiere decir renunciar al amor y a la alegría. Muchos renuncian al ejercicio de la sexualidad, justo para optar por el amor auténtico. Las personas homosexuales pueden aprovechar su sensibilidad específica, su delicadeza y generosidad para llegar a un amor muy grande, que no se dirige hacia algunos cómplices, sino hacia muchas personas de todas las condiciones. Como conocen el dolor y el sufrimiento, pueden comprender los problemas de los demás, ser solidarios, ayudar y animar.
Para un cristiano, el amor entre un hombre y una mujer es importante, pero no es lo más importante; da felicidad, pero esa no es la máxima felicidad; tiene sentido, pero ese no es el último sentido de la vida. Es un camino para muchos, pero no el fin. Porque el fin de la vida es solo Dios.
Jutta Burggraf
10:15 Permalink | Comentarios (28) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
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Comentarios
Discrepo profundamente de este artículo de Jutta Burggraf. Si bien soy contrario al "matrimonio" homosexual por la forma "chapucera" como se ha implementado (lo lógico es una ley específica para regular las uniones homosexuales), no comparto muchas de las aseveraciones de Jutta, empezando por el título, desafortunado, en mi modesto entender.
¿Los minusválidos, los enfermos,... (OJO, que no los comparo con los homosexuales) pueden ser felices? Nadie se plantearía esa pregunta, creo.
Sacar el tema del SIDA a colación es un ERROR, un grave error, al afectar a TODA LA POBLACION, sin distingos de su condición sexual. Aquí se ha equivocado profundamente, algo impropio de una doctora de universidad (con repasar las estadísticas de infectados en Africa es más que suficiente).
Los homosexuales, como el resto de la población, tienen derecho a practicar la sexualidad como crean conveniente, siempre que sea entre adultos y consentida.
En cuanto a la adopción, que es un derecho de los niños y una facultad de los adoptantes, no lo tengo claro. Por ello soy partidario de mantener la situación como estaba semanas atrás, consciente del rechazo generalizado de la sociedad a la adopción por parte de homosexuales. Ahí es donde el PSOE y compañía yerran profundamente, al IMPONER un cambio en la ley que afecta a las costumbres sin tener el necesario consenso. Sí, es democrático, legal, pero un profundo error en estos momentos. Recuerda mucho al despotismo ilustrado.
¿Quiénes somos nosotros para pedirles a los demás que renuncien a ejercer su homosexualidad? Por ejemplo, el sexo anal y el oral se está extendiendo cada vez más en las parejas heterosexuales, pero para su ejercicio se requiere el acuerdo de las partes. El problema viene cuando no hay tal acuerdo (a favor o en contra) y se busca fuera de la pareja, contraviniendo el principio de la fidelidad (en las parejas que crean en él), introduciendo el riesgo de contagio de diferentes enfermedades de transmisión sexual al otro, no sabedor de las andanzas del incumplidor del pacto que supone una relación de pareja. Al hacerlo, poniendo en peligro a la otra parte, es cuando es evidente la consideración del otro como OBJETO y no como persona, que es uno de los grandes males de la sociedad.
Está bien buscar el amor, pero no por ello hay que renunciar al placer. Mientras nadie engañe al otro, no debería haber problema.
Es lo de siempre, mientras nadie quiera IMPONER a los demás sus creencias, el debate será correcto, pero si lo que se intenta es la IMPOSICION, sea cual sea, ahí siempre en encontrarán enfrente, comparta o no.
""Primero fueron a por los comunistas,
y yo no dije nada porque no era comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
ya no quedaba nadie que pudiera protestar."
- Martin Niemöller -
http://www.raoul-wallenberg.org.ar/espanol/opinionbarucht3.htm
Mantengo todo lo anterior aunque haya sido insultado repetidamente de ser homófobo (Javier Armentia), "tiene narices".
Anotado por: maty | domingo, 17 julio 2005
Estimadísimo maty: gracias por tu comentario. Se lo envié a Jutta Burggarf por mail. Y -aunque tiene muchísimo que hacer en estos momentos- me respondió y me dijo que tenías razón en muchas cosas.
De partida, en lo del título, me pidió que lo cambiara, también en lo del SIDA, me pidió que agregara una frase y me dijo que, le gustaría mucho dialogar contigo -y con los demás lectores sobre el tema-. Ahora "no llega", pero guardaré todos los comentarios, positivos, negativos y/o con sugerencias y se los haré llegar. Para que le sirva para futuros artículos.
Debo confesarte que el artículo es más o menos antiguo y que, tal vez por eso, no esté "afinado con precisión" dentro de la discusión actual. Es mi responsabilidad, porque, ciertamente soy sólo un blog y no puedo pedirle a una persona como ella que me dé lo más nuevo que tiene.
Jutta se preocupa desde hace tiempo del tema, al que llegó a través del feminismo, de la identidad de la mujer. En ese tema estaba ella cuando yo la conocí en Alemania -hace muchos años- y me interesó mucho su pensamiento, me gustó su enfoque, porque sí creo que las mujeres están mal en este país. Pero bueno, eso es ya harina de otro costal.
Muchas gracias nuevamente por tu comentario que, como ves, no ha caído en saco roto.
Anotado por: Marta | domingo, 17 julio 2005
He leído, con respeto y atención, el artículo de la Sra. Jutta Burggraf, y , estoy - totalmente - de acuerdo con su tesis.-
Creo que esw el mejor artículo que , sobre el tema, he leído últimamente.
Anotado por: Maggie Foster | domingo, 17 julio 2005
Me alegro de tu comentario, Marta. Lo bueno de la red es que permite la discusión, argumentando, sin caer necesariamente en el insulto y en la descalificación personal, tan habitual en la blogosfera opinativa + ó - informativa española.
Personas de la talla intelectual de Jutta son necesarias en la red hispana, tan vacua y con contenidos de tan escaso valor. Tiempo atrás ya lo comenté en la bitácora de JJG Noblejas (Scriptor.org): lo gratificante y saludable que sería para todos que gente como el cardenal Ratzinger (por entonces sólo era cardenal), Juan Pablo II, Habermas, Gustavo Bueno,... discutiesen en abierto, haciendo uso de la revolución que supone la red.
Cada uno con su opinión, pero argumentando, aportando contenidos y luz a tantos temas fundamentales en nuestra existencia, tan obviados por los medios de difusión españoles (que no de comunicación y/o de información, ya que incumplen con sus deberes deontológicos -los periodistas- ).
La red de bitácoras hay que llenarla de contenidos, de reflexiones. La "intelligentzia" ha de dar el salto desde la universidad y los círculos restringidos y abrirse a todo el mundo.
Estos temas siempre serán de interés minoritario (al menos por muchísimo tiempo, dado el fracaso de nuestro sistema escolar) pero no por ello hay que luchar por intentar formar a los ciudadanos.
Cómo disfrutaría con esos diálogos, inteligentes y profundos, harto de la banalidad que nos rodea (ha de existir, pero en estos momentos su presencia me resulta cada vez más agobiante).
Resumiendo: que estaré encantado de dialogar con Jutta. Me encanta estimular mi intelecto.
- Un saludo a todos -
PD: en lo que queda de mes quiero centrarme en el mundo Linux, probando unas cuantas distribuciones. En septiembre, Estatut aparte, me gustaría volver a mis contenidos anteriores , más centrados en el mundo del software y la seguridad/privacidad informática.
Anotado por: maty | domingo, 17 julio 2005
Te mando un fuerte abrazo, querido amigo y, por favor, no dejes los contenidos de actualidad en Nauscopio, que son, por lo menos para mí, una guía segura, un faro que alumbra y me sugiere lecturas interesantísimas en blogs y en diarios y es para mí un impulso y un acicate. Y tus ideas, lo que tú mismo escribes me encanta.
Anotado por: Marta | domingo, 17 julio 2005
Marta, eres una abusona, recurres a tus zalamerías para exprimirme. ¿Funcionarán tus hábiles tácticas de seducción femeninas conmigo? ¿Seré débil ante el halago?
La respuesta, después de la publicidad, estoo... después del verano :)
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Por cierto, acabo de reproducir un texto de Gustavo Bueno referente al mito de la Cultura que creo será de interés general.
Ricardo Galli: Los delegados del régimen
http://mnm.uib.es/gallir/posts/2005/07/17/372/
“La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar.
Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La Cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el “mito del siglo XX”, el mito de la Raza, en la primera mitad de nuestro siglo. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas de las funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la segunda guerra mundial.
Este libro tiene como objetivo no sólo “diagnosticar” este mito, sino también examinar su génesis y su extructura, con la intención de contribuir a la trituración del último mito del mileno que termina.”
EL MITO de la CULTURA, Editorial Prensa Ibérica, 1995. Gustavo Bueno.
Anotado por: maty | lunes, 18 julio 2005
was für eine ausgemachte scheisse - soll sie sie doch mit benedikt im himmel landen! wo ich landen werde, dass sehen wir dann! schluss jetzt - schluss damit, dass ich um akzeptanz bitten muss, wenn ich meine sexualität lebe und meinen partner liebe! wem es nicht passt - GO TO HELL! und kümmert euch um AIDS in Afrika, wo es wegen der Kirche die Menschen tötet!
quina merda! vamos a ver si ella va al cielo o si voy yo!
basta ya! no pregunto a nadie, si puedo vivir mi sexualidad y tampoco si me permiten a mi si puedo amar a mi mi pareja!!! quiero a el, vale!? y no hay NADIE quien tenga derecho a critricarlo! y el SIDA mata a la gente en Africa porque de la iglesia!
Anotado por: Sascha | lunes, 18 julio 2005
Querida Marta: He leído con interés el artículo de la Sra. Burgraff, que me retrotrajo a mis épocas de estudiante en la Universidad Católica. Es evidente que la autora se especializa en Teología Moral, o al menos la conoce al dedillo. Entiendo su postura a la luz de esta doctrina, sin embargo disiento.
Por un lado desde el punto de vista profesional ya que me cuesta entender el tema de la homosexualidad como una tendencia (tampoco se muy bien qué sería una tendencia, algo parecido a un instinto??). Por otro lado me siento también en la vereda de enfrente en el aspecto moral ya que no veo el beneficio de prohibir o sugerir conductas a otras personas que, en tanto adultas son tan responsables de sus actos como yo. Obviamente hablamos de intercambios entre adultos, menores e incapaces son harina de otro costal.
Y así llegamos a los puntos, a mi criterio, más cuestionables del artículo: la comparación de los homosexuales con los discapacitados y la cuestión del SIDA. Creo que los comentarios huelgan, sobre temas complejos por su relación con el sufrimineto humano y la muerte, hay que hablar con mucho cuidado. Las reacciones pueden ser violentas. En particular la relaciön HIV-homosexualidad hace mucho que ha desaparecido.
Sobre el tema matrimonio homosexual no me siento en capacidad de opinar , pero sobre la adopción, por una vez coincido con la autora, no la veo conveniente. Para decir eso me baso otra vez en cuestiones profesionales. Las corrientes identificatorias deberían correr en el caso de padres del mismo sexo biológico por andariveles muy distintos a los habituales y no creo que eso sea beneficioso para el desarrollo psíquico del niño. Aclaro igual que no soy una experta en el tema.
De todas formas viva la posibilidad de disentir!!!
Besos desde Buenos Aires,
María Eugenia
Anotado por: María Eugenia Farrés | lunes, 18 julio 2005
Gracias María Eugenia! Qué bueno tenerte, aunque sea sólo virtualmente, por aquí!
En cuanto al comentario de "Sascha", no es cierto que es ese típico ambiente lleno de groserías y faltas de respeto que se respira en el cyberespacio alemán?
Sí Sascha, en África la culpa es de la Iglesia, como hay tantos católicos y cristianos, en generla. Claro, llegan al 90%, verdad?
Anotado por: Marta | lunes, 18 julio 2005
maty, no es abuso, es verdad... Nauscopio es muy bueno, ya te lo he dicho muchas veces antes. Es bueno en cuanto a lo que tú recomiendas y en lo referente a lo que tú escribes.
sí, tal vez es mejor que dejemos pasar estas horas de tanto calor estival.
Anotado por: Marta | lunes, 18 julio 2005
Me temo que acabo de abrir un nuevo frente (correspondencia), esperemos que no sea así, que quiero despejarme.
Marta, tus lisonjas me sonrojan. De todas formas, sigo creyendo que tu imagen de mí no se corresponde a la realidad.
En agradecimiento a tu cariño, te enlazo uno de mis poemas favoritos, de Pedro Salinas.
PD: Si esta noche te toca dormir en el sofá no me hagas responsable :)))
Anotado por: maty | lunes, 18 julio 2005
En la edición enriquecida anterior no han aparecido los siguientes enlaces, ni la negrita.
Imagen de mí: http://www.harborareafarmersmarkets.org/pierce-limon.jpg
Poema de Pedro Salinas, con audio incluido.
http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema1.php&pid=9570
Anotado por: maty | lunes, 18 julio 2005
Gracias estimadísimo maty (no sé por qué, pero creo que tú no te ves así, como un cítrico)!
Sobre si eres o no fantástico, se dice que "por sus frutos los conoceréis" y yo te conozco por tus obras... y me parecen fantásticas.
Asimismo, "nadie da lo que no tiene", como decían los romanos.
Gracias infinitamente por el poema. Te mando otro poema, se llama "Aeroplano", eso sí, algo menos romántico. De mi poeta preferido (un creacionista).
Me gustaría pensar que es de la época de oro de la aviación, de los pioneros; pero me temo que el poeta lo escribió en Francia durante la I Guerra Mundial.
Lo copio...
"Una cruz
se ha venido al suelo
Un grito quebró las ventanas
Y todos se inclinan
sobre el último aeroplano
El viento
que había limpiado el aire
Naufragó en las primeras olas
La vibración
persiste aún
sobre las nubes
Y el tambor
llama a alguien
Que nadie conoce
Palabras
tras los árboles
La linterna que alguien agitaba
era una bandera
Alumbra tanto como el sol
Pero los gritos que atraviesan los techos
no son de rebeldía
A pesar de los muros que sepultan
LA CRUZ DEL SUR
Es el único avión
que subsiste"
Anotado por: Marta | martes, 19 julio 2005
En mi opinión es respetable la tendencia de los homosexuales, los acepto como seres humanos y por lo tanto valen lo mismo y merecen el mismo respeto que cada ser vivo de este mundo. No sé si hay muchas parejas de homosexuales, tal vez son respetuosos frente a la sociedad, pero creo que como seres humanos, tienen la necesidad de amar y de sentirse amados y no son libres de expresar sus sentimientos abiertamente, tal vez por que para la sociedad no es algo muy bien aceptado.
En lo que estoy totalmente de acuerdo es que no puedan adoptar hijos, si quieren vivir juntos, que lo hagan, para mí tanto la función de la madre como la del padre son ireemplazables.
Anotado por: Claudia | martes, 02 agosto 2005
Gracias por tu comentario querida Claudia!
Ojalá siguieras dando tu opinión en los foros del blog!
Anotado por: Marta | miércoles, 03 agosto 2005
No me explico como relacionar la homosexualidad con la cleptomania, efectivamente esta tendencia transformada en conducta es mala porque simplemente hace daño al proximo, pero no me explico que daño me puede hacer mi vecino si se relaciona con una persona del mismo sexo, la verdad no me hace ningun daño objetivo, y pretender tal daño es buscar maldad y daño donde no lo hay, es simplemente continuar estigmatizando y demonizando. No entiendo que mal me pueden producira mi y a mis hijos.
La verdad que todos los supuestos argumentos delatan odio disfrazado de buenas palabras, la homosexualidad "dispone" al ser humano a no se que, tonteras, lo que dispone al ser huano es el odio el prejuicio la mentira,
Todos los argumentos son supuesto aplicados a tabla rasa aun grupo. Eso es grave. Eso causa daño.
Esa mentalidad demonisante ya se practico con los judios y anteriormente hasta con los zurdos que eran mandados a la hoguera.
Que en torno a la homosexualidad hay una subcultura, obvio, pero eso no lo podemos aplicar a Todos los seres humanos que comparten esa orientacion.
Que hay sin sentido, por supuesto como en TODOS los grupos humanos, el sentido la bondad el contacto con Dios No son excluyentes de raza orientacion sexual o lo que sea, eso, igual que la maldad es una conducta y punto.
Y donde hay mas contradiccion es en el tema del matrimonio, por un lado los estigmatizamos por promiscuos y por otro les negamos toda posibilidad de establecer una relacion de pareja estable reconocida frente a la sociedad.
Ahora, hay que terminar esta discusion y decir que por naturaleza el matrimonio es entre dos personas que se aman y punto. Que yo sepa eso no hace mal, hace bien, le hace bien a las personas amar, estar contentos y tener una pareja estable, hace bien salir de la soledad y la promiscuidad, hace muy bien tener un proyecto de pareja y de amor al futuro, por lo tanto esto le hace bien a la comunidad y por lo tanto el matrimonio debe ser extendido a cualquier pareja que libremente aspire a que su relacion sea reconocida frente a la sociedad.
Anotado por: Fernado Apablaza | viernes, 23 septiembre 2005
Realmente es un tema dificil de tratar delante de los ojos del hombre, porque somos una comunidad en la cual estamos propenso a tener un familiar cercano con problemas de idenficacion sexual.
Pero si de algo estoy segura es que la biblia dice que Dios creo al hombre y a la mujer a su semejanza,y que los afeminados no heredaran el reino de los cielos lo cual nos refleja que es un gran pecado ser homosexual delante de los ojos de Dios.
creo que seria fin de mundo si aprueban que adopten niños, porque es funadamental para el crecimiento personal la figura materna y paterna
Anotado por: maria eugenia c. | martes, 15 noviembre 2005
Gracias María Eugenia, gracias Fernando!
Anotado por: Marta | miércoles, 16 noviembre 2005
Respeto la opiniòn de este comentario que hace la profesora,pero debo decirles que a este comentario le falta de realidad y verdad , porque pienso y siento que esta equivocada en cuando menciona la complementariedad entre dos varones claro que si los hay, que podemos decir del amor que existe entre dos varones. Soy homosexual y feliz, y lo serè mas feliz en la medida que pueda ser aceptada y festejada mi amor hacia la persona que amo. Debo mencionar tambien al igual que una persona heterosexual si hay complemento en el sentido màs frofundo del amor. Toda persona tiene de alguna manera un vacio que no puede ser llenado por la pereja, es eso el misterio de la condicion humana.
Anotado por: Leonardo | miércoles, 22 febrero 2006
Yo opino que hay que respetar las decisiones de cada uno apesar de sus circunstancias
Ya que la humananidad los discriminan y son cerrados a una ideologia
Hay que comprenderlos
Anotado por: Lis Subía | miércoles, 12 abril 2006
Esta persona que ha escrito sobre homosexualidad , no es gay evidentemente , por tanto que sabe de lo que habla ?, nada. Es alguien ignorante que opina , es prepotente. Se puede dedicar a escribir ciencia-ficción. Dice cosas tan aberrantes que dan vergüenza, gente con piel de cordero que promueve el odio, esta gente no es digna de hablar de Dios cuando su mensaje es de maldad, están amargados y no soportan que la gente sea feliz. Más feliz de lo que jamás serán ellos en miles de años. Las leyes se consiguen porque hay sentido común , y un programa electoral votado por los ciudadanos.
Repito,Cómo sabes que siente un gay si no lo eres?
Yo me hago una idea de como siente una mala persona, es lo único que ha/ habeis transmitido muy bien.
Anotado por: maverick | domingo, 07 mayo 2006
CENSURA = DICTADURA
Anotado por: i.r.c | martes, 09 mayo 2006
Bueno, en primer lugar, estoy en constante desacuerdo con las religiones, y llegué a esta página a través del blog de un cristiano "que está saliendo de la homosexualidad..."
Empecé a leer el artículo de Jutta Burggraf pensando que su opinión no tendría nada que ver con el cristianismo, pero más adelante comprobé que me equivocaba. No hay persona que no utilice argumentos cristianos para declarar su postura en contra de la homosexualidad... Es un gran problema porque, cuando uno no cree en esa religión, el artículo se vuelve insostenible de principio a fin.
Las razones por las que no estoy de acuerdo con el artículo son sencillas:
-Soy un hombre gay, y sí, soy feliz.
-Al que me diga que no puedo ser feliz todo el tiempo, pues es cierto. A veces puedo sentirme triste, ya sea porque se murió mi mascota o porque algún amigo tiene problemas... La gente como la autora de este artículo tiende a aceptar la tristeza de los heterosexuales, pero de los homosexuales sólo espera alegría constante. "Si un gay está triste, eso significa que no está contento con su condición sexual."
Me parece que en estas discusiones, la opinión de un homosexual arrepentido de serlo vale más que la de cien homosexuales felices de serlo. Pero prefiero pensar que no es así...
-La Profesora Burggraf insiste en querer adivinar lo que pasa por la mente de un hombre homosexual, y luego presenta como efectivamente cierto lo que ella imagina: "Practicar la homosexualidad, no es un camino hacia la felicidad. Muchos homosexuales sufren, en el fondo de su corazón. Aunque digan, durante décadas, que la tendencia homosexual sea normal, sienten que no es así, al menos lo sienten en algunos momentos de sinceridad." No considero necesario señalar que no hay argumentos para esta afirmación tan horrible...
-Comparaciones y generalizaciones odiosas, como la del play-boy de la novela. Hasta donde sé, hay más que el blanco y el negro, pero a la prof. Burggraf le gustan los extremos. Algo así como que "o renunciamos a nuestra sexualidad, o somos unos degenerados que tienen sexo hasta con las cabras del monte", y esto está muy lejos de la realidad.
-Usa sus propias generalizaciones e imaginaciones como argumentos, al decir que un homosexual es "celoso, promiscuo, degenerado, dañino e infeliz", y que por eso (por esa generalización suya) no deben casarse...
-Todo el texto tiene un tinte católico más que evidente. Todos los argumentos se basan en la Biblia, y no tengo ganas de discutir sobre la veracidad del contenido ese libro.
-No me convencen los artículos proselitistas con el mensaje implícito (o no tanto) de "ven a formar parte de nuestra Iglesia; Jesucristo te ama". ¡El artículo mismo termina diciendo que el fin de la vida es sólo Dios! Así que, si todo se basa en eso, no hay mucho para decir...
Espero que ella y todos los que piensen así, tomen su tiempo para reflexionar un poco. A ver si la próxima vez le ponen un poco más de amor y de tolerancia al asunto, porque, la verdad, no es tan complicado. Un hombre ama a otro hombre, una mujer ama a otra mujer. PUNTO. Al que no le guste, al que no entienda cómo esas dos personas puedan amarse, que mire para otro lado y que se guarde su odio para sí mismo.
Anotado por: NeoZab | sábado, 24 junio 2006
Esta es la mayor basura que jamás haya podido leer sobre la homosexualidad, ni sobre nada en general.
Simplemente alucinante.
No tendría mayor transcendencia si no fuera por que personas pertenecientes a organizaciones religiosas como el opus dei, la iglesia catolica o tantas otras, tratan de imponer a todos su vision corrompida de la vida, que por cierto nada NADA tiene que ver con el Evangelio de Jesucristo.
Pero tranquilos, que hasta vosotros, los del Opus entraréis en el cielo.
Anotado por: Pedro | miércoles, 26 julio 2006
Yo soy Homosexual, y estoy entotal desacuerdo con el articulo, pues somos personas iguales a cualquiera, solo con diferente sexualidad, que afin de cuentas es algo intimo, y no tiene porque incunvirle a nadie, aceptennos, porque no nos vamos a ir, cada vez somos mas, y siempre los hemos sido. acostumbrense. y respeto
Anotado por: Rodrigo | viernes, 28 julio 2006
Al escrito de Jutta Burggat,
Recientemente manifeste mi fastidio para los homosexuales en un conversatorio que trataba Bioética y Psquiatría en ellos, pero al tiempo de mi incapacidad para entenderlos.
Creo ahora más fácil lograrlo, entenderlos y cambiar el fastidio hacia una aptitud más cristiana, evitar pasar de largo ante "el herido por los ladrones" y asemejarme al samaritano.
Hice un resumen que leeré a mis tres hijos.
Anotado por: Fernando Medina S | jueves, 10 agosto 2006
Gracias Fernando, se lo transmitiré a Jutta!
Anotado por: Marta Salazar | sábado, 26 agosto 2006
Las relaciones Homosexuales son un pecado. Para pecar no se necesita estar mal de la cabeza sino enfermo del alma. Hay distintas formas de amar y no esta limitado, "hasta los malvados aman a los que quieren". Pero no deja de ser una perversidad. Si su problema es psicologico, provocado por traumas en alguna etapa de su vida, lo que puedo recomendarle a los hermanos homosexuales que sean castos.
Anotado por: Rogelio Aizpurua | lunes, 02 julio 2007


