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domingo, 17 julio 2005

Una semana en el hospital

Este relato que copio a continuación fue escrito hace tres años por un joven amigo mío, que salió este año del colegio. El suyo fue uno de los 35, de 300 relatos, seleccionados y publicados en un libro titulado Die Familie (La familia), el año 2003 (Editorial H. Neusser).

 

Mi amigo fue uno de los 300 estudiantes de 10° año que participó en un concurso -organizado por el General Anzeiger, de Bonn- convocado para alumnos de esta ciudad y alrededores, sobre el tema familia. Traduje el relato porque -a propósito de lo que hemos venido diciendo acerca de los resultados del estudio Pisa- creo que viene a colación; precisamente en estos momentos en que pedimos a los niños alemanes que rindan más...

 

Una semana en el hospital

 

Él vió como el profesor se detuvo frente a la ventana para leer mejor el texto, escrito en una hoja doble arrancada de un cuaderno. Era su prueba. Contra la luz de la ventana, reconocío la calificación "insuficiente" que le era ya tan familiar. Por su cuerpo, se extendió un sentimiento difícil de describir. Había fracasado, era su tercer fracaso consecutivo.

 

Decidió no atender más. ¿De qué le serviría hacer la corrección? Tal vez no cometería otra vez el mismo error; pero en vez de ese error, tendría otras dos faltas. No solamente le iba mal en inglés, sino en casi todas las otras materias. Esto pondría fin a su vida escolar. Tendría que dejar el colegio, porque ya había repetido una vez el décimo año. El certificado de Hautpschule (1) simplemente no lo recibiría con seis "insuficientes" en su certificado de notas.

 

Él disipó ese pensamiento y sus ojos se centraron en su mano derecha, que tenía sólo cuatro dedos. Su estómago se removió al verlos. Hacía cuatro semanas, después de beber una botella de Vodka, él mismo se había cortado el dedo índice de un hachazo. Ni él mismo lo podía creer, en realidad, aún sentía el dedo; pero, se lo había cortado con un hacha poco afilada. A la mañana siguiente lo había encontrado su padre, inconsciente.

 

Despertó en el hospital cuando la enfermera lo intentaba ayudar. Ella le respondió que había perdido el dedo y había sufrido un "envenenamiento a la sangre" (intoxicación de la sangre). No iría al colegio durante una semana. Cada hora venía una enfermera que le daba agua si él se lo pedía. A las 8 en punto le llevaban el desayuno; a las 13 hrs., el almuerzo y a las 18, la cena. Sus padres lo visitaban cada día puntualmente a las 17 hrs. Jugaban a las cartas o conversaban con él de cualquier cosa. Era casi como antes, cuando todavía vivían juntos. El resto del día, leía o miraba televisión.

 

Cuando el profesor repartió las carpetas, todo era como siempre. Algunos compañeros que se habían quejado, rompían en gritos de júbilo. Sólo él miraba el resto de sus nueve dedos y pensaba en nueve semanas más, en el hospital.

 

Clemens-August von Plettenberg

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(1) Hauptschule es la forma escolar más elemental en Alemania. Los alumnos llegan hasta el curso número diez y reciben un diploma que los acredita para realizar algún aprendizaje o bien, seguir estudiando las formas más avanzadas de colegio, Realschule y Gymnasium.

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