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miércoles, 24 agosto 2005

Impresiones de la Jornada Mundial de la Juventud

Una querida amiga, a quien conocí, lamentablemente no todo lo que hubiera deseado, a su paso por Alemania, me envió sus impresiones de la JMJ y me gustaría compartirlas con Uds.

 

Impresiones de la Jornada Mundial de la juventud 2005 desde Pamplona

 

Ahora que las impresiones de la reciente Weltjugentag en Colonia 2005 están frescas, vale la pena resumirlas. Ahí las mando. Fui con un grupo un poco variopinto desde Pamplona en autobús. Seguramente ha sido de los planes más rápidos. Salimos a las seis de la tarde, pasamos la noche en el autobús, la siguiente noche en el Marienwiese y otra vez de vuelta durmiendo en el autobús. Un verdadero palizón. Pero a ninguno nos ha resultado cansado. Íbamos unas siete amigas que rondábamos los treinta completando un autobús de gente que va todavía al colegio. Entre ellas una inválida en silla de ruedas. No nos conocíamos entre nosotros sólo coincidíamos en tener poco tiempo y en que no nos lo queríamos perder. La chica en la silla de ruedas fue lo que más me impresionó porque ni ella, ni las demás que la llevaron por todos sitios, es decir por todos los caminos de tierra y césped, se quejaron en algún momento. Seguramente que había algún plan más sencillo para inválidos pero no se informaron a tiempo. Les dio igual. Lo importante era estar allí y para ello no se les puso ningún obstáculo por en medio. El caso es que pendientes como estaban entre ellas de llevarla, en el grupo reinaba un ambiente estupendo de solidaridad que me impresionó.

 

Personalmente iba con muchas ganas de participar en algo que consideraba en parte muy mío por haber estudiado en Alemania y haber vivido unos cuantos años en Colonia. Todo me pareció familiar. Empezando por el cielo gris neutro del domingo sin que llegara a llover, la emoción y el recogimiento religioso que en Alemania se expresa mucho a la luz de las velas y las canciones litúrgicas para mí conocidas. No me sorprendió tampoco el cordial recibimiento de algunas familias de Brügge, que nos saludaban a los peregrinos que llegábamos en autobuses desde sus casas. Otros nos esperaban sentados con sillitas de playa en la rotonda para saludarnos haciendo la ola. Alex un niño de unos seis años nos saludaba desde su tapia, mientras en el suelo había escrito con tiza un Welcome bien grande y delante de la última ventana que pasamos antes de iniciar la caminata de 5 km por el bosque que nos conducía a la Marienwiese, otra familia nos invitaban a tomar un aperitivo. Todos estos gestos familiares contribuyeron a olvidar de inmediato la impresión de desconocimiento de la situación que parecían tener los pocos policías que vimos. Esto junto con el hecho de llegar a nuestro sitio y encontrárnoslo ocupado o no conseguir las dichosas mochilas con facilidad, son detalles que daban la impresión de algo de caos. Pero a nadie que haya vivido en Colonia le puede desconcertar que halla reinado un poco de jaleo carnavalesco. Si la cuestión organizativa está siendo no poco tematizada en los medios según mi impresión, se debe por un lado al prejuicio de que los alemanes son organizados y por otro a que ellos mismos son perfeccionistas y demasiado autocríticos. Tonterías, a mi parecer, todo esto se queda en lo externo. Y es que hablar mas de fondo es lo más difícil. En fin, vamos a conceder que no todos los días se recibe a un millón de personas. Por lo demás la organización creo intuir que se centró en lo esencial: la liturgia. Y que en ello habrá que ver el impulso del Cardenal Meisner de Colonia.

 

Me gustó muchísimo la Adoración al Santísimo con la que terminó la vigilia y que centró el encuentro internacional en el tema de este año: la Eucaristía. Era conmovedor ver como la gente que aún durante el acto seguían buscando sitio además de las que ya habíamos conseguido estirar a duras penas nuestras esterillas y sacos de dormir se arrodillaron durante este rato ahí donde se encontraban. Todo un impresionante acto de fe en pleno campo y sin ver mas que por medio de las numerosas pantallas o si acaso la cúpula del altar.

 

Me encantó la fantástica música del día siguiente. Un logro esa combinación entre ritmo moderno y texto latino, entre tradición litúrgica latina y trasfondo multicultural y todo ello muy bien ensayado. En cuanto a las palabras del Papa: me llamó la atención la densidad de su discurso, la concreción de sus propuestas y la exigencia del mensaje. Como diciendo todo este paquete es nuestra fe, ni más ni menos. No vale la pena ir a medias. En eso creo que está su atractivo. Convencen la serenidad y autenticidad que denotan todos sus gestos y palabras.

 

Habría mucho más que decir pero me quedo con el sabor final de la espectacular salida del Marienfeld, del campo de María. En grupos siguiendo cada cual su bandera atravesábamos todos el inmenso césped para regresar a nuestros puntos de partida. Quizás lamenten esta salida los "verdes" que abundan en Alemania, porque no creo que tras las abundantes pisadas quedara esa alfombra natural en las mismas condiciones, pero los que lo presenciamos tuvimos la impresión de salir llenos de optimismo como escuadrones en orden de batalla, a una batalla de paz. Una pena que seguramente pocos medios hayan recogido estas imágenes. Por lo demás ya se encargará la infrenable lluvia alemana de que aquel campo vuelva a su ser.

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Comentarios

Qué ganas de haber estado ahí... en fin, espero poder ir a Sidney en 2008.

¡Saludos!

Anotado por: Rafael IV | miércoles, 24 agosto 2005

Sería buenísimo que fueras! Tendríamos corresponsal en Sydney!

Anotado por: Marta | miércoles, 24 agosto 2005

Gracias por este artículo que me gusta mucho. Realmente, Benedicto XVI transmite alegría, paz y esperanza.
Un saludo, Jutta Burggraf

Anotado por: Jutta Burggraf | viernes, 26 agosto 2005

Yo también estuve el fin de semana en Marienfeld y el martes en la misa de apertura en Bonn.
Me uní a un grupo de Barcelona.
Es tal cual lo describes y la música creó un ambiente verdaderamente mágico. A mi me gustó especialmente la vigilia, el sábado.
Nuestro grupo tampoco pudo ubicarse en el sitio previamente asignado, pero bueno, toda penuria bien valió la pena.
Ojala pueda ir a Sidney, aunq a mi también me pilla ya algo mayorcita,jeje. Animo a toods a que vayáis. Es mucho mejor de lo que os imagináis. La televisión sólo ofrece la parte más "espectacular" ,pero a ras del suelo es aún mejor.

Anotado por: Ingrid | domingo, 04 septiembre 2005

que la jornada mundial se debe realizar en diferentes paices

Anotado por: jorge hancco mamani | martes, 06 septiembre 2005

Gracias Jutta, gracias Ingrid, gracias Jorge!

Ingrid, no quieres escribir un artículo contando de esos días que pasaste en las jornadas?

Anotado por: Marta | martes, 06 septiembre 2005

Eso Ingrid ahora te toca a ti contar tus impresiones con detalle antes de que las olvides ¿no? Mamen

Anotado por: Mamen Aljibe | martes, 06 septiembre 2005

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